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UN PROMETEDOR CARLOS BE GANA EL PREMIO BORN CON UNA HISTORIA SOBRE LA DUALIDAD HUMANA

El jurado destacó la alta calidad de los últimos 17 textos seleccionados / El ganador fue finalista en dos ediciones anteriores / Origami es un ejercicio sobre los enigmas y pliegues de las relaciones personales

Ciutadella.- A la tercera va la vencida. Tras colocarse como finalista en dos ediciones anteriores, el joven dramaturgo catalán Carlos Be ha conseguido el Premio Borne de Teatro en su trigésimo primera edición con la obra Origami.

Proclamado en una gala celebrada anoche en el Teatre Principal de Maó, el Premio Borne de Teatro es el galardón español de mayor prestigio en cuanto a textos teatrales se refiere. Organizado por el Cercle Artístic de Ciutadella está dotado con 18.500 euros.

Visiblemente emocionado, Carlos Be, nacido en Vilanova i la Geltrú en 1974, encajó el fallo del jurado agradeciendo los argumentos desgranados por su portavoz Antonia Bueno en la rueda de prensa matinal en la sala de actos del Cercle Artístic de Ciutadella: «Su capacidad de enganchar al lector, es una obra que no deja indiferente. Su alto nivel, con ideas nuevas e interesantes. Su aportación al panorama teatral. Su arquitectura espléndida. La elección precisa de los recursos a utilizar. Su propuesta de espacio escénico muy bien organizado. Su riqueza de símbolos potentes y polisémicos sobre la sociedad actual y la agilidad del autor para manejarlos. Su capacidad para iluminar zonas oscuras del ser humano. El magistral manejo del «enigma», lo que se sabe y lo que no se sabe, otorgando al texto una enorme veracidad. La sugerente idea del texto, como los pliegues de la vida, que abre a una perspectiva a nuevas dimensiones».

Tal cúmulo de cualidades fue ratificado por otros miembros del jurado que destacaron el alto nivel de los textos finalistas. Así, Jordi Boixaderas, señaló que «lingüísticamente, Origami es una obra muy bien hecha. La lengua se utiliza con normalidad y el ritmo de los diálogos es tan vivo que ayuda a seguir el argumento».

Isabel Díaz que, junto a Joan Arrom, realizó la preselección de las 17 obras de entre las 112 que se han presentado a esta edición, quiso subrayar la sorpresa que les produjo el texto: «Es como una puerta que abres y no sabes con qué te vas a encontrar».

Carlos Be no quiso desvelar el enigma encerrado en su texto diciendo que «habla por sí solo». «Se trata», explicó, «de un trabajo a partir de la filosofía de la papiroflexia, en la que todo cabe en una hoja en blanco. Un juego de pliegues con las dobleces de la personalidad humana».

Antonia Bueno comentó que tras leer Origami pensó que se trataba «de un autor menos joven, de unos 50 años por la solidez de su teatro».

Escritor de vocación, se lanzó a la dramaturgia y a la dirección estrenando «pequeñas cosas en salas pequeñas de Barcelona» como Noel Road 25, La extraordinaria muerte de Ulrike M. y El hombre de plástico. «El teatro forma parte de la escritura», dijo a modo de excusa.

Carlos Be se mostró orgulloso ante el reconocimiento de un certamen que ha seleccionado textos de dramaturgos hoy célebres como Jordi Galcerán o Sergi Belbel.

A. Navarro, El Mundo - El Día

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