La vida de nunca acabar (actualizado)

En 1999, en la sede de Random House Mondadori en Barcelona, Carmen Martín Gaite me firmaba su libro El cuento de nunca acabar. Había transcurrido cerca de un año desde que le enviara aquella carta extremadamente ingenua, escrita con más pasión que razón, aquella carta en la que le solicitaba a la escritora una cita en Madrid.

Carmen Martín Gaite me respondió enseguida. Con un paquete postal. En su interior, un ejemplar de Retahílas, dedicado, y, entre sus páginas, una nota manuscrita que conservo como oro en paño y que os reproduzco a continuación literalmente, sin saltarme una coma.

Madrid 14 sept. 98.

Te mando, Carlos, esa novela que a mí me sigue gustando mucho, a pesar de que ya es antigua. Tu otra solicitud, la de que te conceda una cita, no puedo atenderla, sintiéndolo mucho. No tengo cinco cuerpos, sino solamente uno y ya algo cascado. Si a toda la gente que lee mis libros y quiere saber cómo y porqué los escribo le pudiera dar gusto ¿de dónde sacaría, dime, tiempo para seguir escribiendo y atendiendo a mis compromisos y amistades ya contraidos de antiguo. Sorry, Carlos. Pero a los 72 años se vuelve una bastante avariciosa de su tiempo, como comprenderás. Lee El cuento de nunca acabar, un ensayo donde hablo bastante de la estructura narrativa. Si no puedes comprarlo o no lo encuentras, dímelo y te lo mandaré.

Nada mas, sino decirte que esa señora que viste en televisión debió ser Ana María Matute porque yo no voy a televisión. Tiene el pelo muy blanco, como yo, y eso te confundiría.

Gracias por tu carta y espero que te guste Retahílas, y puedas hacerte amigo de Germán.

Un afectuoso saludo

Carmen M Gaite

Un año después, Carmen Martín Gaite cerraría el libro recién firmado y posaría su mano sobre la mía. Sentía que tenía tantas cosas que contarle... Recuerdo que me sorprendió, además del gesto, su mano. No parece una mano de escritora, pensé, parece de abuela. Y entonces me miró a los ojos y me dijo "Gracias" y prendido de su mirada le respondí a mi vez "Gracias". Y me fui.

Un segundo, quizás fueran dos, los que me permitió compartir con ella para recordarla el resto de mi vida.

Gracias, Carmen Martín Gaite.


En vida ya eras eterna.

Actualización (22 de julio de 2010): Tal día como hoy, diez años atrás, fallecía Carmen Martín Gaite. Para mí, sigues en vida.

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