Me reboso del mundo

Hoy he salido a la calle con sólo una hora para salvar el mundo y en la acera me ha saludado el primer día de verano. De camino al centro de la ciudad, me entretengo en la frutería y compro algo fresco para beber. Continúo sin poder entrar en el supermercado del barrio: a la célula fotoeléctrica no le viene en gana reconocerme. Bajo el epígrafe de «Frutas y verduras», la frutería contiene de todo, y sin célula fotoeléctrica por en medio: desde enormes botellas de Coca-cola hasta pizzas congeladas. No logro distinguir la etnia de los dependientes, aunque a ellos debe ocurrirles tres cuartos de lo propio conmigo… Por supuesto que no les preguntaré si son indios o pakistanís, del mismo modo que ellos no me preguntarán si soy payo o calé. Lo que importa es la cordialidad.

Sigo bajando hacia la ciudad y en el trayecto me desvío por calles en pendiente colmadas de un calor tan de pueblo que me reboso del mundo. Me extravío. De repente, el umbral de unos jardines secretos y me viene a la cabeza el texto que he cerrado la noche anterior, mi último texto, en el que uno de los personajes busca unos jardines estampados en un sello que no existe: su utopía como criptofilatólogo. Qué galimatías.

Los jardines en cuestión se llaman de Maria Baldó y es la primera vez que los piso. Su planta irregular y la construcción laberíntica no puede ser más sinsentido. Incluso tiene escaleras que conducen a ninguna parte. Sé que a veces cuesta creerme, así que mejor una imagen que mis palabras.

Antes de cruzar el umbral soy una persona. Después, seré otra. Esa es la teoría de los espacios liminares, eso lugares, esos paisajes donde se extravía la noción del tiempo y sólo existen el antes y el después, tan diferentes al compararse. Mis espacios liminares favoritos son mis textos. Su escritura. El tiempo que se riza y, como para San Andrés, el día aparece en la noche o la noche en el día, quién sabe. El último umbral a cruzar por todos nosotros será el mismo pero existen muchos más, será en otro post, ahora debo apresurarme, me queda menos de una hora para salvar el mundo.

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