Un íntimo propósito

En una cafetería con terraza del barrio Bellas Artes de Santiago de Chile, el segundo lector de GALIMATÍAS alcanza el final de la obra, recoge sus cosas y se dispone a pagar en el mostrador. 770 pesos –el equivalente a un euro–, me escribe el lector. Al despedirse, la camarera le dice:

–Felicidades.

El lector se detiene y le pregunta felicidades por qué.

–Por la felicidad. Eres feliz, ¿no?


Ella le dio un beso en la mejilla.

Sólo por este testimonio, puedo sentirme satisfecho por el íntimo propósito que me llevó a escribir GALIMATÍAS: transmitir la felicidad a través de las palabras. Me siento honrado y quiero presumir de haberlo logrado con mi segundo lector, pero también con mi primer lector. Esperemos que la felicidad continúe.

Ilustración © Jan Písařík

¿Quieres compartirlo?

1 Comentarios