EN LOS DOMINIOS DEL GENIO DE LA MEDIOCRIDAD de S.d.Ch

De la mano del amigo Kepa U. tuve la oportunidad de asistir a una función de marionetas única. Fue en Karlín Studios, una antigua fábrica de automóviles de Křižíkova reconvertida en centro cultural. Lenka Vítková, pintora y redactora de la revista de arte Umělec, nos guió hasta el sótano, donde la representación estaba a punto de empezar.

La obra se titulaba EN LOS DOMINIOS DEL GENIO DE LA MEDIOCRIDAD y su artífice y principal titiritero es un poeta y dramaturgo conocido por su seudónimo artístico: S.d.Ch. Alardea de no haber publicado "oficialmente" (como revela en una entrevista concedida a Umělec) ni una sola línea durante veinte años. Y logra azorarnos al confesar que enterró con sus propias manos al poeta checo conocido internacionalmente Ivan Divis. Porque S.d.Ch trabaja en Praga como sepulturero.

S.d.Ch: En el momento en que [escribí PERRO PLANTANDO], estaba impresionado por la TEORÍA DE LA CONFIABILIDAD de Ivan Divis. [...] Yo tenía un concepto significativamente vago del arte después de la II Guerra Mundial y Divis desencadenó su significado en mí. La poesía de Divis es extraordinaria. Nunca anteriormente me habría enfrentado a nada semejante. Para mí fue una epifanía. Se inició cuando lo enterré en el cementerio de Břevnov y consideré necesario saber más acerca de lo que escribió.
Umělec: ¿Tú enterraste a Ivan Divis?
S.d.Ch: Sí, lo hice yo. También obtuve ciertos detalles de algunos cuervos, gente honrada de Hostovice. Contaron que le había sido enterrado en algo que parecía el tipo de saco que utilizan los domadores de leones. Llevaba su galón de oro. También contaron que llevaba una roca lunar en el puño. [...] El cementerio de Břevnov empieza a ser un lugar interesante para ser enterrado. Personas del mismo grupo espiritual se reúnen allí. Se encuentran Patocka, Lopatka... No fui yo quién les enterró, aún era joven. Pero recuerdo a Karel Kryl, Anastáz Opasek y, por supuesto, a Ivan Divis. Recientemente, Petr Kabec. Mis manos fueron las últimas en tocar su ataúd.
El desarrollo de la representación resultó mágico. Por la magia que despedía el artista y la entrega en su arte. EN LOS DOMINIOS DEL GENIO DE LA MEDIOCRIDAD consiguió guarecernos en un halo de intimidad hasta el punto de olvidar los grados bajo cero de temperatura que ascendían a través de las suelas de los zapatos. Rescato un fragmento del texto, escogido casi al azar:
Genio de la Mediocridad: Nos vemos, tigres... ¡Ah, esperad! Una cosa importante: mañana, vengan como Dios los trajo al mundo.
Paulie Porno: ¡Siempre voy como Dios me trajo al mundo, Genio!
Genio de la Mediocridad: Me refiero en un ideal, como un genio.

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