Cónsules de Sodoma: Roger Peyrefitte (V de VIII)

Roger PeyrefitteRoger Peyrefitte (1907-2000). Autor de las obras Les amitiés particulières, Les ambassades, Les clés de Saint Pierre y Les chevaliers de Malte, entre otras:

Roger Peyrefitte: [...] Me permitiré decir que estoy incluido en el Quién es quién en Inglaterra desde hace bastante tiempo, pero nunca he salido en el estadounidense. Aparezco en el dedicado a escritores, pero eso es lógico; no es un honor. En Estados Unidos, se me niega el honor de ser considerado alguien importante, como quizá soy. A menudo me citan en periódicos italianos, franceses o alemanes como el más grande, el más importante escritor vivo. Pero nunca en Estados Unidos.

Entrevistador: Hace un año o dos, apareció en todos los periódicos de allí.

Roger Peyrefitte: Lo del Papa, ¿verdad?

Entrevistador: Sí. ¿Quiere comentar aquel incidente?

Roger Peyrefitte: Fue muy divertido. En Francia, soy el más conocido defensor de los derechos homosexuales. Es verdad. A menudo me llaman «el Papa de la Homosexualidad». Ello se debe a que soy autor de los más importantes libros contemporáneos sobre la Iglesia católica: Las llaves de San Pedro y Los caballeros de Malta. Cuando, en febrero de 1976, el papa Pablo VI proclamó la censura de la homosexualidad, la masturbación y las relaciones prematrimoniales, la revista Lui vino a preguntarme mi opinión. Yo estaba realmente indignado, porque sabía que el Papa, cuando era arzobispo de Milán (no, por supuesto, durante su papado, porque ya es un hombre muy anciano casi sin vida privada), había mantenido una relación con un joven actor cuyo nombre conozco. Y no es que lo supiese por los comunistas o por los porteros; a pesar de la osadía que representaba mi homosexualidad en sociedades como la italiana o la francesa, yo conocía a personas que ocupaban altos cargos del Estado. Por ejemplo, cuando estuve hace muchos años en Milán, conocí a varios representantes de la llamada «aristocracia negra», en alusión al color de las sotanas. Ellos me contaron la historia porque sabían que yo no iba a sacar partido de ella. conocí también a un hombre que solía ir a un burdel para encontrarse allí con chicos. (Todos los italianos son bisexuales. Tienen esposa e hijos, pero...) Y el arzobispo, y luego Papa, Montini iba también allí. Volví a preguntar cuando estuve en Roma poco después y otras personas me dijeron: «Sí; en ciertos círculos es un secreto político. El muchacho es muy conocido y es un protegido del Papa».
Así que me indigné y divulgué esta información sin mencionar el apellido del chico. [En Propos Secrets, Peyrefitte dice que su nombre era Pablo y que, por eso, el Papa tomó ese mismo nombre al ascender al pontificado]. El semanario italiano Tempo publicó un artículo sobre el tema, junto a una caricatura del Papa, y cayó como una bomba nuclear en Roma. Fue fantástico. El vicario de Roma pedía oraciones en toda Italia en desagravio por esta injuria al Santo Padre. Y, un Domingo de Ramos, se vio al Papa en su balcón del Vaticano leyendo su Delle cose orribili e caelumniose... en alusión a mi afirmación. En realidad, cayó como una bomba en todas partes. Un amigo que vivía en Colombia me dijo que le dedicaron toda una página en los periódicos locales. En todos los rincones del mundo: «Peyrefitte y el Papa». Yo estaba conmocionado, porque nunca esperé semejante reacción. Pero también estaba muy orgulloso, porque era la más fantástica consagración vista en muchos años de un escritor gracias a unas pocas palabras.

Transcrito de Cónsules de Sodoma (Tusquets Editores). Agradecimientos a Bajo el signo de libra.

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