«Un macabro caso policial checo inspira a un dramaturgo español» (actualizado)

El dramaturgo español Carlos Be se inspiró en un terrible caso real sucedido a principios de los 50 en Checoslovaquia para escribir su obra LA CAJA PILCIK. La obra ha cosechado un premio en España y va a ser traducida al checo - Daniel Ordóñez (Radio Praha)

Carlos Be llevaba años «a caballo entre Barcelona y Praga» y estaba preparando ya su mudanza definitiva a la capital checa. Sin embargo, el importante premio Serantes que recibió a finales de 2008, le hizo cambiar de idea y aprovechar la buena acogida de su obra en España.

La obra premiada era LA CAJA PILCIK. El caso del asesino en serie, secuestrador y violador Hubert Pilčík aterrorizó a la Checoslovaquia de los años 50. La famosa serie checa El mayor Zeman, una suerte de James Bond del otro lado del «Telón de Acero», también basó en este caso el capítulo titulado La Bestia.

A Carlos Be el caso Pilčík le proporcionó un escenario perfecto para hacer reflexionar al espectador sobre la turbia dualidad de la que acaso todos somos portadores sin saberlo.

El escritor español nos cuenta como llegó hasta la historia.

«Un aspecto que tiene la gente de este país, que me gustaría que ocurriera en España y no ocurre, es que a la gente le gusta mucho contar historias. Es una manera de entablar conversaciones muy interesante. Una de las historias que me contaron fue la historia de la caja que utilizaba el señor Hubert Pilčík», indicó el dramaturgo.

Hubert Pilčík asesinó a una familia que pretendía huir a Alemania Occidental para robarles. Dejó con vida a un miembro, la hija menor, de unos 12 años, a la que mantuvo secuestrada con una caja en la cabeza para que no se escucharan sus gritos. La niña era obligada a escribir cartas a otros familiares a los que contaba que toda la familia vivía muy bien en Alemania y terminaba convenciéndoles para que emprendieran el mismo camino del exilio. Provistos de sus pertenencias más valiosas utilizaban el mismo camino de huida en los bosques de Šumava, en los que Pilčík les encontraba y asesinaba. La controvertida muerte del criminal dos días después de su arresto, cerraron el caso dejándolo envuelto en misterio.

Carlos Be llevó a cabo una investigación previa en archivos y en el museo policial de Praga. «Tampoco quería tener demasiada información porque entonces la imaginación se vería afectada y se me cerrarían puertas. Está planteado como una recreación muy libre. Parte como si fuera un cuento infantil y poco a poco va cogiendo la dimensión del estrago. Porque este texto habla del estrago que provoca la guerra en personas y países.»

LA CAJA PILCIK atrapa e inquieta con lo terrorífico del lado amable y bondadoso del protagonista. «En ello reside toda su monstruosidad. En su normalidad», como dice el personaje del inspector Šperl. El caso Pilčík se convierte en metáfora de la misma terrorífica normalidad con la que conviven individuos de sociedades expuestas a situaciones extremas de guerra, violencia, hambre o miseria. Carlos Be estuvo esta semana en el festival Transteatral, en Praga, para presentar su obra ACHICORIAS.

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