«¡Poder crear un teatro que tuviera un poder de acción primitiva, perturbadora!»

El papel embotador del teatro

Todo en él es responsable. Las butacas vueltas en la misma dirección, y el escenario apresuradamente oculto por una cortina que se abre puntualmente para que los fieles miren boquiabiertos.

La costumbre se transforma en un tic nervioso.

Embota la sensibilidad.

¡Poder crear un teatro que tuviera un poder de acción primitiva, perturbadora!

Tadeusz Kantor, LE THÉÂTRE DE LA MORT (L'age d'homme, 1977)

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