ADÁN Y EVA de Hans Baldung

Esta obra del período de madurez de Hans Baldung nos recuerda necesariamente a la pareja de tablas que realizara su maestro Durero con el mismo tema y que el discípulo pudo ver durante su aprendizaje. Pero aparte del tema poco más hay de parecido. Lo que en Durero es principio de armonía y de las proporciones, en Baldung se convierte en sensualidad y cierto halo de misterio que la obra desprende. La distinta coloración en las dos estilizadas figuras, el gesto reconcentrado de Adán y, sobre todo, el abrazo amoroso e incitador del hombre, mientras la mujer abre los brazos mostrando su desnudez, son los rasgos más sobresalientes de esta sorprendente y atractiva pintura.

Hans Baldung fue un artista alemán del siglo XVI que cultivó la pintura, el grabado y el diseño para vidrieras. Formado en Estrasburgo, completó su aprendizaje en el taller de Durero donde está documentado hacia 1503. Su apodo, Grien (verde, en alemán antiguo), viene de sus años de juventud en los que el artista sintió una especial predilección por este color. Cuando Durero realizó su segundo viaje a Italia, entre 1505 y 1507, Baldung Grien, que era su alumno más aventajado, se quedó a cargo del taller en Núremberg. En 1509 está de nuevo documentado en Estrasburgo, donde obtiene la ciudadanía, y, entre 1512 y 1517, en Friburgo de Brisgovia trabajando en el encargo más ambicioso de su carrera: la decoración del altar mayor de la catedral, en el que representó como tema central la Coronación de la Virgen. Este conjunto está considerado una de sus obras maestras. En su extensa producción trató escenas religiosas, retratos, temas mitológicos y alegóricos. Precisamente lo más significativo de su trabajo son esas alegorías donde sus figuras femeninas desnudas, de talante erótico, nos transmiten mensajes en relación con la muerte. Entre sus mejores obras se encuentran LAS SIETE EDADES DE LA MUJER, en el Museum der bildenden Künste de Leipzig, LAS TRES GRACIAS y LAS EDADES Y LA MUERTE, ambas en el Museo del Prado. Sus pinturas y grabados recibieron el influjo de otros maestros del renacimiento alemán como Lucas Cranach, Grünewald y Durero.

Fuente: Museo Thyssen-Bornemisza

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