Lola Membrives en el Teatro Lara (actualizado)

Varios pasadizos secretos recorren las oscuridades del Teatro Lara de Madrid, como el conducto que une el palco real con el camerino de la primera actriz o el que atraviesa bajo el escenario y termina contra una pared tapiada.

En este teatro inaugurado en 1880 también habita una presencia, la de Lola Membrives, actriz argentina que giró junto con Federico García Lorca por Hispanoamérica. No hay más que atreverse a cruzar el ambigú de la primera planta. Ahí empieza su territorio.

Sobre todo, no olvidéis saludarla afablemente. Y al despedirse, lo mismo.



Actualización (9 de septiembre de 2009): En el número 27 de La Ratonera aparece esta fotografía de Lola Membrives junto a Federico García Lorca y Eduardo Marquina que no he podido evitar incluirla en esta entrada. El artículo que ofrece este regalo se titula De los Quintero a Benavente, de José Luis Campal y Aurora Sánchez, y aborda la cartelera teatral española un siglo atrás. La próxima vez que visite el Teatro Lara, recuerda, Lola, contarme por qué paramo erra Federico y avísale, dile que una noche iré a hacerle compañía.

Actualización (14 de mayo de 2012): En entrevista a Alberto González Vergel:

¿Cómo se trabaja con los "monstruos" del teatro?

-Con un látigo en la mano porque si no te pisotean. Y ¡ay! del pobre hombre que se deje amilanar y sojuzgar por estos monstruos sagrados. Yo he dirigido nada menos que a doña Lola Membrives y le dije: usted no acepta mis indicaciones, yo rescindo mi contrato. Se quedó patidifusa y el empresario que era don Conrado Blanco, que llevaba Lara y el hoy desaparecido Goya, vino a intentar mediar, y le dije ¿para qué me has contratado? Me quedé porque me lo rogó, pero no figuré en los carteles ni dirigí la obra, que era de Pemán, El río se entró en Sevilla. Eso a ella le sentó a cuerno quemado. Presumía de que quien mejor le ponía la luz era su hijo (que era médico), pero el técnico del teatro habló con Conrado: "que venga Vergel, que esto es un desbarajuste". Y eso sí lo hice, iluminé. Entonces ella, al agradecer los aplausos del estreno, se vengó: "y a González Vergel, que ha dirigido en la sombra".

-Cuánta anécdota, oiga.

-Pues oye ésta. Le digo a Conrado que pida los derechos de Madre Coraje porque a doña Lola le iba muy bien, les enseño fotos, y a ella sólo le ocurre: "huy, ese pañuelo en la cabeza me va a sentar a mí de maravilla'. ¡Ese fue su único comentario ante una obra magna!"

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