Traición al autor

Como autor de STEAK TARTARE, declaro que mi obra ha sido traicionada por la poética del teatro. Con sus manos labradas en escenarios, Adolfo Simón ha perturbado las palabras, negro sobre blanco, con tal maestría que las ha convertido, atención al ruido procedente del horizonte, en un galope de emociones en comitiva que se tuercen los tobillos a medida que avanzan sobre los cantos rodados que cubren un paisaje infernal: bajo la tormenta, una playa infinita atestada de delfines varados a las puertas del Tártaro. El agua negra de las olas lame la piel de los delfines y el autor cree reconocer la tinta de su escritura resbalando por los lomos cortados cuando en realidad se equivoca, se trata del dolor destilado por los niños heridos. ¿Qué extraña alquimia ha sucedido?, se pregunta el autor, y de repente uno de los delfines mira hacia el público y te ves a ti mismo reflejado en la pupila de la bestia y su voz te habla y te sorprende, ¡tan humana!, y algo que la escritura sólo puede soñar se manifiesta: la vida, y tres voces más se unen a la primera, y más ojos. Son las voces y los ojos de Arturo Bernal, Juan Gómez, Guadalupe Marcote e Itziar Ortega que están rajándose el alma por ti allí donde rompen las olas, allí donde se rasga el papel, allí donde se disuelve la tinta y comienza la vida, allí donde se penetra a un mundo que no es otro que el que contenemos cada uno de nosotros en nuestro interior.

El teatro ha trascendido el texto de STEAK TARTARE y la palabra, cercenada del papel, yace con sus raíces a la intemperie. El despojo, del revés, apesta: su podredumbre se expone a la vista de todos. En las entrañas, la vida, a menudo tan desagradable.

Por ello me enorgullece que se traicione al autor. Por la vida. ¡Violemos la palabra! ¡Convirtámosla en hechos! El teatro fuera del teatro, el público en la escena. Donde nada es como se soñó, donde la palabra desaparece y donde al autor, antes de amortajarle, le han rellenado con carne cruda.

STEAK TARTARE en la Sala Tis.

¿Quieres compartirlo?

1 Comentarios