Diario ficticio (1/9)

Praga, 17 de septiembre de 2009

Escribo desde el aeropuerto de Praga, donde han quedado en recogerme. No puedo desplazarme ni un metro más. A pesar del deplorable aspecto del embalaje, su contenido ha sobrevivido indemne a los controles de la guardia civil española y al ulterior trayecto en el compartimento de carga. Saldrá de la maltrecha caja el próximo viernes 12 de octubre. Confío que el esfuerzo haya valido la pena.

Quería abrir este diario en Praga, la misma ciudad que acogerá su cierre al término de la temporada. Qué mejor ciudad para subir y bajar el telón que la capital de Bohemia, a la que me gusta llamar, impulsado a partes iguales por el amor y el odio, la Ciudad de los Horizontes. Nunca en un cielo he visto tantos horizontes como en el de Praga. ¿Y cómo sé que a finales de la primavera del próximo año me encontraré en Praga para confirmar lo que a tanta distancia preveo? De la misma manera que sé que en este periodo de tiempo, durante el cual cumpliré los treinta y cinco años de edad, rayaré el ecuador de mi vida. No hay forma humana conocida que suscriba lo escrito, pensarán unos; un puñado de falsedades; pensarán otros. No son falsedades. Son incertezas y, como tales, no son falsas. Ni verdaderas. Son ficticias.

Se abre el Diario ficticio.

¿Quieres compartirlo?

2 Comentarios