Diario ficticio (6/9)

Praga, 10 de noviembre de 2009

Hoy cumple cincuenta años un director de teatro al que aprecio enormemente. Carlos cruza Europa de Praga hasta Madrid para acudir a una fiesta de cumpleaños por la noche y a un estreno, este en Santurtzi, el día 13. Carlos volandero.



Madrid, 11 de noviembre de 2009

La compañía partió esta mañana hacia Santurce.

Paseo por la calle del Barquillo. Me gusta mucho el nombre de esta calle, tanto que entro en una cafetería tan solo para poder decir que he parado a tomarme un café en la calle del Barquillo.

Entro en La Celestina, la librería teatral de la calle Príncipe número 17. Todo un descubrimiento de la hamletiana mano de Alfred Arola.

Mientras espero en la barra de la Farfalla a mi acompañante, me sirven una tapa con la bebida. Llevo meses sin que nadie me ofrezca una tapa, tantos meses que asemejan años, y una tapa de aceitunas se manifiesta como ese minúsculo detalle cotidiano que contiene el mayor de los valores. Madrid me mima.

Y esta noche, Isabella’s room, de Jan Lauwers y Needcompany. Es en el Español y, como siempre ocurre en el Español, encuentro con José Henríquez en las puertas del teatro.



Santurce, 13 de noviembre de 2009

A media hora del estreno absoluto de La caja Pilcik, en la platea a oscuras del Serantes Kultur Aretoa. La única luz proviene de la cabina, donde está Esther. En el escenario, la sombra comienza a preñarse. 



Bilbao, 14 de noviembre de 2009

¡Bravissimo, Mosaico Mercurio! Bravissimo a Alfonso, a Almudena, a Chema, a Esther, a Isabel, a Javier, a Jorge, a Kiko, a Óscar, a Xavi. ¡Bravissimo!



Entre Bilbao y Madrid, 16 de noviembre de 2009

Madrugamos para volver a Madrid en tren. Me encanta ese estado de traqueteo y duermevela en que el tren retrocede y el paisaje avanza.

El sábado acudimos a Londo Aretoa. Actuaba Titzina Teatro con su última obra, Exitus. Carlos Gil nos presentó a estos grandes profesionales del mundo, una pareja con una trayectoria y un saber hacer teatrales dignos de admiración. Sobran las palabras. Hay que verlos. Nos demoramos más de la cuenta conversando con ellos y llegamos tarde al Mercado del Ensanche. Nos reciben sobre el escenario otros artistas sin parangón: las Fellini, la Prohibida y Yogurinha Borova. La noche no pudo acabar mejor.

El domingo sigue la ruta de teatros por el Gran Bilbao. En esta ocasión, el Euskalduna, donde Fran actúa junto a Manolo Escobar ante una platea a rebosar. Antes de entrar en la sala, el público ya se agolpa frente a las puertas gritando "¡Manolo mío!" Durante el espectáculo, unas señoras muy dicharacheras sentadas a mi lado no paran de gritar "¡Viva la quinta del 31!" y cuando Manolo Escobar canta "¡Qué viva España!", ellas entonan su versión particular, "¡Que viva Euskadi!" y ríen y aplauden.

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