Artez - El síndrome de Asperger: Teatro con el corazón en la mano: Eslovaquia (I)


Lucie: ¿De qué libertad estamos hablamos? Qué es lo que, según tú, nos hace más libres ahora que en aquel jodido socialismo que tanto odias pero que no puedes vivir sin él ni por un segundo, todo el rato pensando en él para no olvidar bajo ningún concepto que una vez existió. Pero yo no me siento, escúchame bien, yo no me siento feliz por vivir aquí y ahora. Y no quiero viajar por nada...

Peter a Lucia (Pedro y Lucía), Ľubomír Burgr

Elena Flašková encuentra un hueco entre sus múltiples obligaciones y quedamos para tomar un café en el centro de Bratislava. Flašková es catedrática de francés y teoría de la traducción en la Academia de Arte Dramático y Música de Bratislava. Le apasiona tanto su trabajo de docente como el de traductora. El listado de autores que ha traducido es incontable: incluye novelistas y ensayistas del empaque de Roland Barthes, Guy de Maupassant, Alexis de Tocqueville, Jean Grenier, Daniel Pennac, Nathalie Sarraute o Marguerite Youcernar; dramáticos como Samuel Beckett, Enzo Cormann, Jean Genet, Jean-Claude Grumberg, Victor Haïm, Valère Novarina, Jean-Paul Sartre o Michel Vinaver. Una de sus traducciones actualmente en cartel es Arte de Yasmina Reza, dirigida por Martin Porubjak e interpretada por Milan Kňažko, Marián Labuda y Milan Lasica en el teatro Štúdio L+S de la capital.

«El teatro profesional eslovaco», relata Flašková, «nació hace ochenta y nueve años: la primera obra en lengua eslovaca se representaría en 1920. La fundación del Teatro Nacional Eslovaco (SDN) por miembros del teatro de Chequia Oriental, actores que por norma general actuaban en checo, ayudó a consolidar este nuevo teatro. El SDN poseía dos equipos de actores, el eslovaco y el checo, pero debido a los cambios políticos desencadenados tras los Acuerdos de Múnich y el consiguiente desmantelamiento de Checoslovaquia, el grupo de arte dramático checo sería suprimido y la mayoría de los artistas checos expulsados de Eslovaquia. A partir de ese momento, la escena dramática del SND se transformaría en un lugar de confrontación artística y política cuyo auge social acompañaría al levantamiento nacional eslovaco de 1944 claramente antifascista. Tras la guerra, en la nueva Checoslovaquia se produjo un cambio generacional social pero también teatral. Después de la revolución comunista, en 1948 se impuso el periodo “de la ideología roja, única y justa” del marxismo-leninismo, lo cual supuso una preponderancia del realismo socialista. En 1956 el estalinismo flexibilizó su normativa y el SDN pudo representar a los clásicos, desde William Shakespeare hasta Federico García Lorca. Con el tiempo se incorporarían las obras de Sławomir Mrożek, Edward Albee, Samuel Beckett... El teatro era considerado como uno de los medios de propaganda política más eficaz. Gracias a la lengua metafórica del teatro, fue en los escenarios donde pudo expresarse lo que no podía ser dicho en público durante el duro periodo conocido como de “normalización” (1969-1989). En 1989 la influencia ideológica del estado sobre el teatro deja de existir y se suprime la censura. Aparecen nuevas compañías, la creación artística refleja la nueva situación y surgen autores inéditos que antes hubieran sido considerados ideológicamente inaceptables. Al mismo tiempo se ejercen nuevas presiones de tipo económico: los teatros se comercializan en gran medida y muchas salas deben luchar por su supervivencia. En consecuencia, la cultura ve disminuir el interés del público.»

En la actualidad existen más de medio centenar de teatros en Eslovaquia: siete de ellos públicos, quince gestionados por las municipalidades y gobiernos regionales, y cerca de una cuarentena de teatros independientes, entre los que se encuentra Divadlo SkRAT.

Divadlo SkRAT existe desde el año 2000 por pura necesidad artística. Bratislava tenía que dar cabida a un colectivo de artistas defensores de una ópera y un teatro musical contemporáneos libres de los preceptos y prejuicios que hasta la fecha gobernaban las escenificaciones operísticas y musicales. La compañía de Divadlo SkRAT da un giro al procedimiento habitual y plantea sus propias obras a partir de los ensayos, en los cuales sus actores se convierten, automáticamente, en coautores de una propuesta basada en el trabajo colectivo. Mŕtve duše (Almas muertas) indaga en la intimidad de sus protagonistas mientras la luz y la oscuridad se alternan en escena a un ritmo trepidante. La propuesta cuenta con la dirección de Dušan Vicen y la autoría la firman él y sus siete actores, entre los que se encuentra Ľubomír Burgr, asimismo director del teatro y compositor, director de escena, dramaturgo... En resumidas cuentas, un artista teatral. Joseph Berlinger, director de teatro alemán, acudió a una representación de Mŕtve duše y sus palabras reflejan el impacto de la vivencia: «Eslovaquia de noche. La Eslovaquia íntima. Habitantes anónimos en un edificio anónimo. El espectador como un voyeur despiadado, armado con un reflector... Lo que en apariencia puede parecer un teatro naturalista, documental, no es más que la frágil membrana de un teatro radical posmoderno. Y a veces extremadamente cómico. Un denso e inquietante collage plagado de detalles visuales, ruidos y fragmentos musicales. Cuadros melancólicos y sonidos mágicos en un arrebato de luz y sonido. Ante nosotros: cuerpos nostálgicos, desolados, y almas muertas, perdidas. […] La degradación de la humanidad hacia el producto, la desaparición de cualquier ética y moral en aras de la economía, el absolutismo del beneficio y los impuestos sobre los bienes de los mercados globales; ninguno de estos modelos alternativos al socialismo burocrático parece ser del agrado de la mayoría de los artistas de la Europa del Este (sic). Se percibe una cierta evolución desde que la sociedad se liberó del régimen anterior pero entre el nuevo capitalismo sin raíces y la antigua burocracia socialista aún hay quien busca una tercera posibilidad que no encuentra. ¿Qué futuro les espera a estos individuos aparte de la tranquilidad sin esperanza de refugiarse en sus pequeñas islas privadas, en el mejor de los casos como robinsones sin demasiadas complicaciones, pero en la mayoría de ellos como almas desoladas, muertas?»

Las creaciones de Divadlo SkRAT no dejan de girar por festivales eslovacos, checos, alemanes, húngaros... Durante tres años consecutivos, en 2006, 2007 y 2008, ha recibido el Premio a la Mejor Obra eslovaca del Festival Nová Dráma por Umri, skap a zdochni...!!! (¡¡¡Muere, pálmala y estira la pata...!!!), Smutný život Ivana T. (La triste vida de Ivana T.) –también ganadora del Premio a la Mejor Dramaturgia 2007– y Narodeniny (Cumpleaños), respectivamente. Otras obras en repertorio son Morča (Conejillo de indias), Stredná Európa ťa miluje (Centroeuropa te ama), descrita como «una comedia clásicamente de vanguardia, apolíticamente política, folclóricobrutal y pseudointelectual que expresa las dudas y al mismo tiempo las certezas sobre la existencia de algo que tiende a conocerse como contexto cultural centroeuropeo. Una carrera enloquecida hacia las profundidades más oscuras del alma centroeuropea», Paranoja (Paranoia), Nemusím veľa, stačí dobre... (No necesito mucho, algo bueno es suficiente...) y las óperas Smrť v kuchyni (Muerte en la cocina) y Posledný let (Último vuelo).

Flašková cita también cuatro teatros eslovacos en lenguas minoritarias: los húngaros Jókaiho Divadlo (en la ciudad de Komárno) y Divadlo Thália, el romaní Divadlo Romathan (ambos en Košice) y el ucraniano Divadlo Alexandra Duchnoviča (en Prešov). En Eslovaquia, las minorías húngaras y ucranianas se han integrado con normalidad en la vida del país y mantienen sus lenguas y culturas. Sin embargo, la etnia romaní, cuya población supera los 300.000 habitantes en un país que no alcanza los seis millones, sigue sufriendo marginación a pesar que el proceso de democratización de 1989 incluyera en el programa político el derecho a la autodeterminación y el pleno disfrute de los derechos civiles con independencia de la etnia. En 1992, intelectuales romanís y no-romanís decidieron, tras 670 años establecidos en el territorio, fundar su primer teatro en la nación, Divadlo Romathan, donde se actúan obras tanto en romaní como en eslovaco, y aquí vuelve a aparecer Federico García Lorca. Karel Adam, director del teatro, manifiesta en sus aspiraciones el deseo de influir positivamente sobre la opinión pública de la sociedad preponderante y mejorar su percepción de las bases culturales y éticas de la minoría romaní.

Divadelná Nitra encabeza la treintena de festivales eslovacos. Flašková cuenta que «la directora de este festival, Darina Kárová, dijo en una ocasión, al preguntarle sobre la financiación y la organización del festival, que éste se fundaba unicamente en un inmenso optimismo; que era algo así como cuando alguien entra en un restaurante de lujo con los bolsillos vacíos, pide ostras y piensa que va a encontrar una perla. Gracias a su fe inagotable en las buenas causas, siempre ha conseguido la financiación necesaria y de esta forma los espectadores han podido encontrar sus perlas». Como en Chequia, los títeres ocupan un lugar destacado en el panorama eslovaco. Flašková evoca su infancia: «Mi primer recuerdo teatral está unido al Teatro de Marionetas de Bratislava. Yo vivía en la calle Dunaj, a pocos metros del teatro, y podía ir sola a ver los espectáculos. Me sentía muy orgullosa de poder ir sola». Tras un silencio ceremonial, regresamos al presente. El festival estrella de títeres es el Bábkarská Bystrica. Y a la vuelta de la esquina se presenta la sexta edición del Festival Nová Dráma, del 10 al 15 de mayo, en esta ocasión centrada en el teatro finés contemporáneo. El lema de este año es «3D: Drama, Dramaturgia, Dimensión». Drama entendido como textos teatrales, como obras; Dramaturgia entendida como selección de obras para el repertorio teatral, proporción de obras clásicas y contemporáneas, dramaturgia en el proceso de escenificación con lo que ello comporta: adaptación, dramatización e interpretación; y Dimensión entendida como la tercera dimensión del teatro, es decir, el público. Otras actividades del festival son el conocido Triathlon (lectura de los textos finalistas de la competición literaria Dráma 2010) y el ciclo de conferencias Desafíos dramáticos actuales.

Conversar con Flašková es una delicia que no interrumpiría jamás si no fuera porque acabo de darme cuenta que pierdo el tren de vuelta a Praga. Volveré. Apuro el café y la agenda cae al suelo abierta por el 1 de marzo: una invitación en pie para asistir al Sueño de una noche de verano de Divadlo Meteorit. E intuyo que el encuentro con el director del teatro, Róbert Csontos, será todo un acontecimiento. Volveré a Eslovaquia.

Carlos Be, Artez 155/2010

Fotografía: Richard III (Divadlo Meteorit) © Anett Kállai Tóth

¿Quieres compartirlo?

2 Comentarios