Diario de Origami: La calma previa

Praga, 30 de enero de 2010

La cabeza me va como loca hilvanando Origami a la realidad.

Eva Hlavková me envía la partitura de la canción que abre la traducción al checo de Origami. Es una de las libertades que ofrece la obra a sus traductores, que la canción de la primera escena varíe según el idioma: otro más de los múltiples pliegues de Origami que, en este caso, discurre por la realidad. El tema escogido por Eva se titula Andulka konopě močila: Ana pone en remojo el cañamón.

En el parque cerca de casa, los niños se arrojan en trineo por la pendiente y proliferan los muñecos de nieve. En una librería de la Ciudad Nueva doy con el último ejemplar que les queda de Červený Amadeus de Sigismund de Chals y Silva T. En unos años este cómic se convertirá en reliquia. De vuelta a la calle, me asalta por sorpresa la primera frase de un texto inesperado. ¿Que cómo lo sé? La cualidad que convierte una frase en primera frase es tan inefable como reconocible, al instante, y en cuanto se vislumbra, ya no se puede parar, el texto se precipita hoja abajo. Vamos allá. Sigue leyendo en Artezblai

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