HDhottdog - Theater: Strike!

HDhottdog es un magazine digital en español e inglés que nace con la intención de plantear alternativas. La sección de teatro, a cargo de Carlos Be, trata en su número 1 sobre Jerk de Gisèle Vienne, Dennis Cooper y Jonathan Capdevielle.


Escribo teatro porque intento no “vivir y pensar como un cerdo”.

Enzo Cormann, ¿Para qué sirve el teatro?

«Strike!», gritan en la mesa de al lado cuando en la televisión reponen las imágenes de Susanna Maiolo llevándose por delante a Joseph Alois Ratzinger. Trece días antes, Massimo Tartaglia estamparía una reproducción de la catedral de Milán contra el rostro de Silvio Berlusconi. «Non sono io», articuló Tartaglia.

Tanto Tartaglia como Maiolo han sido etiquetados de perturbados, con lo cual me doy cuenta que profeso una querencia casi absoluta hacia sus alteraciones mentales, y digo casi porque entre nosotros nada más que existe una sola, aunque esencial, diferencia: yo no siento la angustia que a ellos les ha conducido, más como víctimas que como agresores, a semejantes actos de violencia. En un siglo en que los héroes no cotizan, los lobos han monopolizado el uso del ladrillo y a los cerdos sólo les está permitido vivir en casas de paja o madera, alguien, de repente, ha saltado la valla y proclama a viva voz: «¡No quiero vivir ni pensar como un cerdo!» Esta sentencia que enarbola como manifiesto artístico Enzo Cormann procede del muy explícito título de una obra de Gilles Châtelet: Vivir y pensar como cerdos. De la incitación a la envidia y el aburrimiento en las democracias de mercado. Se dice que en una época en la que sólo el mundo financiero puede pretender la universalidad, el hombre está condenado al vacío del individualismo; y el arte, a precipitarse tras él. Se dice. «Se dice de mí», como reza la milonga.

La unicidad, que no individualismo, no implica lo éguico (de ego) sino lo único, esa paradoja común en todos nosotros. Lo único nos aproxima; y el arte, a la zaga. Michael Haneke se cuestiona: «¿Es necesario renunciar a mi integridad moral y estética a fin de tener a todo el público a mi favor, o debo seguir haciendo el cine que quiero hacer a costa de perder parte de ese público?». Preguntaron a Enrique Vila-Matas por el futuro de la literatura: «Hay actualmente diversas propuestas narrativas que no cuentan con mucho público, pero sí con un buen número de lectores. Como dice [César] Aira: “Nosotros preferimos tener lectores que público”». Creamos en la singularidad que nos une y desconfiemos del prejuicio, la marginación y la intolerancia pues, en su máximo ejercicio, nos reducirán a individuos aislados.

Jerk
parte de una novela de Dennis Cooper trasladada a la escena por Gisèle Vienne. Se estrenó en 2008 en Brest y, dos años después, sigue de gira. La obra reconstruye los crímenes perpetrados por el asesino en serie Dean Corll quien, con ayuda de dos adolescentes, mató a más de una veintena de jóvenes en Texas a mediados de los años setenta. El novelista cumplió 57 años en enero y su muso oficial, a quien dedicaría un ciclo de novelas que le ocuparía una década, se llama George Miles. La bestia en escena, Jonathan Capdevielle, ha asimilado y ofrece altruistamente a los espectadores este crisol de voces singulares en tránsito hacia la universalidad. Al finalizar el espectáculo, entiendes que en el arte no existe un ápice de individualismo. Nadie proclama: «Sono io». Se trata de la singularidad, y notas que algo insólito ha conectado contigo y sientes unas ganas locas de gritar: «Strike!»

¿Quieres compartirlo?

2 Comentarios