Tantos nombres olvidados que no se olvidan (actualizado)

Barcelona, 25 de abril de 2010

Hace poco me llegó la liquidación de 2009 de Tantos nombres olvidados, la novela que publiqué sin seudónimo literario, es decir, como Carlos Blanco.

De aquellos 1.000 ejemplares que salieron de la imprenta en 2002, firmados por aquel autor aún desconocido, sólo quedan 145 entre las estanterías de las librerías y el almacén de Odisea Editorial. En mayo de este año la editorial me ha invitado a asistir a la Feria del Libro de Madrid pero aún no sé si podré acudir. Me gustaría. La verdad es que sería una buena ocasión para encontrarles hogar a esos últimos ejemplares de la primera edición.

Como Noel Road 25: a genius like usTantos nombres olvidados se abre con una cita de mi admiradísimo Enrique Vila-Matas. Espero que algún día me perdone. Recuerdo la sorpresa el día en que los dos paquetes de libros llamaron a la puerta: coincidieron el mismo día, se juntaron en la puerta; uno desde Valladolid, el otro desde Madrid. Mis primeros libros y llegaban de la mano. Un estreno por partida doble.
Fragmento de la entrevista publicada en la revista Odisea en 2002.
Ya no fumo y es innegable que me sienta bien

Fran Arráez y Tantos nombres olvidados el 28 de junio de 2008,
Día del Orgullo, en la librería Berkana de Madrid.
Por aquel entonces vivía yo en Barcelona
Praga, 20 de junio de 2013

Más de una década después de su publicación, me llega desde Bogotá una reseña de Tantos nombres olvidados publicada en la revista LGTBI Equidad. Parece ser que estos Tantos nombres olvidados no se olvidan fácilmente.

Aquí está la reseña:

"Pocas son las novelas que se revelan frente al cliché social que hay sobre el VIH/SIDA. Tantos nombres olvidados del escritor español Carlos Blanco (Premio Caja España, finalista del Premio Born [sic]) es un ejemplo de ellas. En esta novela podemos ver como Arturo, su protagonista, más allá del trauma y el rechazo que causa ser seropositivo, se enfrenta al dilema de mantener su soledad o regresar al mundo; un mundo que si bien le es hostil, también es un espacio que le permite reflexionar con ironía acerca de la vida, el sexo, la pasión, el amor y el oficio de escritor.

Tantos nombres olvidados es un libro cargado de provocación, humor y tristeza. Escrito de manera sencilla, sincera y contundente... Es una pequeña bomba literaria que actúa contra el rechazo y la soledad, que conmueve y seduce."


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