Artez - El síndrome de Asperger: Teatro con el corazón en la mano: Eslovaquia (y III)


Vestíbulo del Teatro Nacional de Eslovaquia. Peter Pavlac invita a Carlos Be a sentarse en un banco frente a la cristalera infinita. Afuera, llueve.

Peter Pavlac: «Como la gran institución que somos, sabemos que debemos cumplir con muchísimas obligaciones. Una de ellas, por descontado, consiste en buscar y presentar obras de autoría contemporánea, sean eslovacas o internacionales. En nuestra contribución a la escena teatral procuramos ser sistemáticos, mantenernos en la paridad, aunque no siempre resulta posible. Intentamos actuar sin preferencias de ningún tipo, aunque la programación anual sí debe girar en torno a un leitmotiv concreto. En la cartelera actual ofrecemos espectáculos como Plantáž (Plantación) del alemán David Gieselmann, Večera (Cena) del inglés Moira Buffini o Dead man's cell phone (El teléfono móvil del hombre muerto) de la estadounidense Sarah Ruhl. Además, adaptamos muchas novelas clásicas que nos brindan la oportunidad de conectar estos textos con los nuevos enfoques del teatro contemporáneo. Para ello, cada temporada invitamos a jóvenes directores a dirigir en el Teatro Nacional».

Elena Flašková, mi cicerone eslovaca, me había contado con anterioridad que así como muchos directores de escena eslovacos trabajan a menudo en Praga, muchos directores checos también son requeridos en Eslovaquia. «Desde la separación en 1993 de Eslovaquia, las relaciones con el teatro checo se han intensificado. En el año 2000, la sección dramática del Teatro Nacional entró a formar parte de la red europea de teatros conocida como Convención Teatral Europea (ETC), que agrupa a treinta y seis teatros europeos. En España, entre otros, se encuentran el Centro Dramático Nacional y el Teatre Nacional de Catalunya. En el año 2002, ETC se celebró en Bratislava con el nombre de Eurothalia. Con su participación, el Teatro Nacional pretende que la sección de arte dramático del Teatro Nacional se abra cada vez más a los jóvenes directores de escena, a nuevos actores talentudos y a dramaturgias mundiales».

Sería una lástima no aprovechar las circunstancias para conocer un poco más al autor que, agazapado tras el cargo de dramaturgista del Teatro Nacional, responde a mis preguntas. Ján Šimko, en su artículo La periferia en Centroeuropa, escribe que uno de los aspectos más destacables de la escritura de Peter Pavlac radica en su habilidad para combinar las manifestaciones generacionales con la problemática intelectual. Sus “héroes” acostumbran a ser esnobs e intelectuales. En Vernisáž v pasáži (Inauguración en el pasaje), estos “héroes” se encuentran en la fiesta de inauguración de la exposición de uno de ellos, donde aprovecharán para discutir sobre el arte desde diferentes puntos de vista. La conversación transita colmada de jerga especializada sin permitir en ningún momento que ninguno de los interlocutores alcance una mejor comprensión del mundo. Ninguna de las teorías racionales expuestas por los “héroes” les permite superar su miedo a la auténtica existencia.

Peter Pavlac reflexiona frente a la vidriera infinita: «Es muy interesante comprobar en qué grado el mundo mediático influencia a una institución como ésta, cómo puede moldearse el carácter de la gente y la manera en que el teatro se ve afectado, cuán malas pueden llegar a ser las relaciones normales y cómo aumenta la tensión, los nervios y el egoísmo... Pero parece ser que se trata de algo muy extendido en todo el mundo... Una suerte de “realismo capitalista” capaz de alterar las estructuras básicas de nuestras vidas, nuestros valores...»

La lluvia se repliega sobre sí misma y el cielo, de repente, azul marino. La vidriera se desvanece y un taxi cruza la ciudad.

Las dos escuelas superiores de arte más importantes en Eslovaquia son Vysoká Škola Múzických Umení (VŠMU), es decir, la Academia de Arte Dramático y Música, y Vysoká Škola Výtvarných Umení (VŠVU), la Academia de Bellas Artes. La academia que nos atañe, VŠMU, la integran tres facultades distintas: la facultad de teatro y marionetas, donde se imparte interpretación, dirección y dramaturgia, escenografía, marionetas, teatrología y gestión cultural; la facultad de música y danza, donde se cursan estudios de interpretación en todos los instrumentos, canto, dirección de orquesta y coros o composición, así como coreografía y danzas folklóricas, clásica o moderna; finalmente, la facultad de cine y televisión cubre todas las enseñanzas correspondientes a la producción y la creación de películas. En cuanto a las perspectivas y a las salidas profesionales, en el teatro es donde se dan más posibilidades laborales, debido a que los teatros subvencionados y los privados e independientes contratan a directores y actores regularmente, aunque cada vez se encuentran con menos frecuencia contratos estables. Por el contrario, en el mundo de la música o del cine, los jóvenes artistas deben montar sus propios proyectos y intentar venderlos o encontrar producciones internacionales en las que puedan participar (¡muchas gracias de nuevo por la información, Elena Flašková!).

Otra alternativa para los egresados de VŠMU consiste en fundar su propio teatro, tal como han hecho las cuatro mujeres de Divadlo Non.Garde, teatro frente al cual se ha detenido mi taxi. Lucia Čarnecká sale a recibirme.

Divadlo Non.Garde es una pequeña sala con capacidad para cuarenta espectadores que abrió hace muy poco, en el año 2007. Se presentó en el panorama teatral de la capital como hogar de una nueva compañía de teatro joven y profesional. Sus fundadoras, Lucia Čarnecká, Diana Strauszová, Zuzana Šimová y Jana Šturdiková, también gestionan la totalidad del teatro. Ellas se encargan de las tareas administrativas, técnicas, de producción, relaciones públicas «y por supuesto, del trabajo creativo», sonríe Lucia Čarnecká.

Lucia Čarnecká: «En el trabajo creativo seguimos estos principios: 1.- Libertad en la producción (es decir, hacemos lo que nos gusta hacer), 2.- Libertad en la dramaturgia (escogemos lo que queremos hacer), 3.- Interconexión entre géneros artísticos ( con el propósito de formular nuevas formas de diálogo interdisciplinar, combinamos el teatro de actores con el teatro de marionetas, con el movimiento, la música, el sonido y las artes visuales), 4.- Creación multifuncional (todos los miembros de nuestro teatro desarrollan diversos trabajos creativos, no sólo el que han estudiado. Por ejemplo, si alguien procede de vestuario y escenografía y desea actuar, ella o él podrá participar también como actor, o como escritor, etcétera. De esta manera nos estimulamos entre todos y aprendemos de cada uno porque cada profesión puede aportar nuevas perspectivas a las demás), 5.- Nuestra cooperación se basa en un diálogo muy ameno y, para terminar, 6.- Las creaciones deben poseer una continuidad, y en este tema somos muy rígidos. Aparte, sólo producimos ideas o textos que hayamos creado o escrito los miembros del teatro. Esto significa que todo lo que producimos no se ha representado antes en ningún otro sitio. El abanico de géneros que tocamos es muy amplio, desde obras cuya autoría la firma un único autor a libretos no verbales colectivos que se han creado durante el proceso de ensayos».

Vivimos tiempos difíciles en el pasado, no había electricidad. Y si la había, daba corriente. Uno no puede aferrarse a nada.

Stanislav Štepka, Človečina

En la población de Radošina, a cien kilómetros al noreste de la capital, se levanta Radošinské Naivné Divadlo, el Teatro Naif de Radošina, una sala que, a diferencia de Divadlo Non.Garde y muchos otros, está dedicado única y exclusivamente a las obras de un solo autor: Stanislav Štepka.

Stanislav Štepka nació hace 76 años en Radošina. Autor, actor y guionista, estudió pedagogía y trabajó como profesor, periodista y editor. Su obra Jaaanosiiik (1970), inspirada en el personaje más popular del folclore eslovaco, montada más de quinientas veces hasta la fecha, se ha convertido en la obra original más exitosa en su país. Otras obras conocidas de él son Človečina, Slovenské tango, Ženské oddelenie o Pavilón B. A finales del año pasado el autor estrenaba su quincuagésimo primera obra de, Mám okno (Tengo una ventana) y ya está preparando un nuevo proyecto, Nesladím (Sin azúcar). Stanislav Štepka cuenta que hace tiempo, no recuerda dónde, leyó que la existencia de un teatro de autor tenía los días contados, un teatro de tales características no podía resistir más de siete años. El teatro de Stanislav Štepka ha superado la previsión de largo: lleva casi cincuenta años abriendo puertas. Con más de siete mil quinientas representaciones y un público que alcanza la elogiable cifra de dos millones y medio de personas, el Teatro Naif sigue esforzándose al máximo con tal de no decepcionar la confianza depositada en ellos, sin olvidarse de satisfacer sus propios objetivos y expectativas.

Stanislav Štepka: «Nuestro teatro versa sobre la humanidad, el ser humano y el ser humano, siempre a través de elementos muy significativos, como el humor y las canciones. La utilización de un dialecto local es un rasgo muy importante en nuestro teatro, lo que nos convierte en únicos y diferentes, aunque, al mismo tiempo, quizás sea lo que nos una a los demás».

Como muchos otros teatros eslovacos, el Teatro Naif es un teatro privado, no gubernamental. «De vez en cuando las autoridades, como por ejemplo el Ministerio de Cultura, subvencionan algún proyecto o actividad pero nunca interfieren en nuestras labores artísticas y de producción, de la misma manera que nosotros tampoco interferimos en el trabajo de las autoridades».

En Nitra, a escasa media hora de Radošina, se encuentra el Divadlo Andreja Bagara. A pesar de sus excelentes referencias, debo dejarlo para otra ocasión y lo siento en el alma, tal como siento el encuentro postergado con Tangere, compañía que combina pantomima, danza, música, circo y teatro; o Error, el festival internacional de compañías formadas por gente sin hogar que en su tercera edición, en diciembre de 2009, reunió a grupos eslovacos, polacos, húngaros y checos; o Divadlo z Pasáže, que trabaja con actores con incapacidades psíquicas. Y es que el teatro en Eslovaquia ofrece en la mano su corazón y como siempre que hay sentimiento, la ilusión no conoce término. Eso es lo que he descubierto en este país donde los escenarios se convierten en laberintos hacia otro mundo, un mundo no tan distante al que conocemos. La única diferencia entre uno y el otro es que, en el del teatro, no existe lo imposible.

Carlos Be, Artez 157/2010

Fotografía: Radošinské Naivné Divadlo © Ctibor Bachratý

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