Hacer almanaques con Enrique Vila-Matas (actualizado)


Hoy lunes 7 de junio a las 19.30 h en el Café Salambó de Barcelona (calle Torrijos 51), Eduard Fernández leerá fragmentos de Dublinesca de Enrique Vila-Matas, seguido de una conversación entre el autor y Javier Argüello.

Muchas gracias a La costurera polar por ponerme al corriente de la agenda de Enrique Vila-Matas.


Actualización (8 de junio de 2010): En sus silencios, me siento acompañado. Con sus palabras, propulsado. Muchas gracias, de nuevo muchas gracias por la velada.

Pertenece a la cada vez ya más rara estirpe de los editores cultos, literarios.

Es la primera frase de Dublinesca, la que abre, a fecha de hoy, la última de las primeras frases que siempre me han evocado aquel primer párrafo que leería de él, el formidable arranque de Historia abreviada de la literatura portátil:

A finales del invierno de 1924, sobre el peñasco en que Nietzsche había tenido la intuición del eterno retorno, el escriotr ruso Andrei Biely sufrió una crisis nerviosa al experimentar el ascenso irremediable de las lavas del superconsciente. Aquel mismo día y a la misma hora, a no mucha distancia de allí, el músico Edgar Varese caía repentinamente del caballo cuando, parodiando a Apollinaire, simulaba que se preparaba para ir a la guerra.

Muchas gracias, Enrique Vila-Matas.

Actualización (16 de junio de 2010): La velada en cuestión...


Actualización (27 de julio de 2010): Enrique ha tenido un sueño esta noche:

Quizás porque ayer desde Blanes me contaron la genial intervención de Lautaro en la actuación de Patti Smith y me hablaron de cómo Smith lloró en la casa de Bolaño, esta mañana he despertado cuando estaba soñando, con felicidad inédita, que desde las montañas de Montserrat, a todo volumen, los monjes difundían por todo el país la música del grupo de Patti Smith, y toda Cataluña despertaba de su largo letargo de tantos años y se transformaba en el eje del mundo nuevo.

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