Artez - El síndrome de Asperger: Patrik Krebs y el teatro sin hogar

En el año 2004, a su vuelta a Eslovaquia, Patrik Krebs fundaría Divadlo bez domova, el Teatro sin hogar. Tras dos años trabajando en una escuela secundaria del Bronx neoyorquino, regresaba a su país. Durante el trayecto en avión, reflexionaba sobre la experiencia vivida. Creía que todo lo extásico, lo sorprendente y lo emocionante quedaba atrás. Necesitaba algo impensable en su futuro pero no lograba concebir el qué. Aterrizó en Viena y al cabo de una hora ya se encontraba en Bratislava. Una hora más de reloj y recibiría una llamada que cambiaría su vida. Gracias a Elena Flašková, mi cicerone eslovaca, he tenido la oportunidad de conocer a Krebs, personificación en Eslovaquia del teatro social como herramienta contra la pobreza y la exclusión social.

Volvamos a la llamada. Se trata de su profesora de cuando estudiaba en la Academia de Arte Dramático y Música de Bratislava, Ana Grusková. Grusková le pregunta si le gustaría participar en un proyecto. Grusková le relata los detalles y a Krebs le parece muy interesante. Mucho. Encontrar a personas sin hogar con el teatro.

En aquel primer proyecto titulado Krvavý kľúč (Llave sangrienta) participarían tres personas sin hogar, tres estudiantes voluntarios, una trabajadora social y cuatro personas profesionales de teatro (entre ellos, Krebs y Grusková). La dramaturgia, a cargo de ésta y Uršuľa Kovalyk, versionaba cuatro cuentos de Las mujeres que corrían con lobos de Clarissa Pinkola Estés, en los cuales sus protagonistas, ante las adversidades, desplegaban todas sus inmensas ganas de vivir.

“En aquel momento inicial”, recuerda Krebs, “necesitábamos averiguar si era plausible la cooperación entre tipos de personas tan distintos. Queríamos saber hasta dónde podíamos llegar con el teatro, cuáles eran nuestros límites.”

Además de los voluntarios y, sobre todo, los allegados a los participantes en el proyecto, contaron con la estrecha cooperación de la ONG Proti prúdu, organización muy activa en todo lo que respecta a la labor social para con las personas sin hogar, y también con el Instituto del Teatro eslovaco. Con el Premio Art4peace llegaría el primer reconocimiento importante al trabajo, así como la oportunidad de girar por el país.

En septiembre de 2005, Divadlo bez domova (en adelante DBD) se constituye como asociación sin ánimo de lucro, lo cual le permite postular a las ayudas públicas. “La gente sin hogar no resulta un grupo tan grato de apoyar como puedan ser, por ejemplo, los huérfanos, las mujeres maltratadas o las personas que padecen cáncer. Se tratan éstas de minorías que se sobrellevan con mayor naturalidad que el de las personas sin hogar, cuando en realidad los sin hogar incluyen a todos los anteriores.”

A fecha de hoy, tras casi cinco años de trayectoria, DBD es capaz de formular objetivos impensables en el momento de su fundación, entre ellos dar la oportunidad a todos sus miembros de expresarse a través del teatro respetando sus dones y sus limitaciones, conseguir alojamiento protegido para los actores de la compañía, un hogar que pudieran ocupar en compensación a su dedicación al teatro y a otras actividades, siempre en función de sus capacidades, o abordar una obra donde los actores sin hogar compartan escenario con actores profesionales (tal como está a punto de fraguarse gracias al proyecto Danujská dráma, cuyo estreno se prevé para octubre de 2010).


Uno de los objetivos más que alcanzado es el festival conocido con Error. En diciembre de 2007 se inaugura la primera edición de este inédito festival, un festival de compañías de personas sin hogar. DBD acoge en Bratislava a dos teatros extranjeros, Divadlo AHA de Hungría y Divadlo Ježek a Čížek de Chequia. DBD presenta la obra Oktagon (Octágono) con dramaturgia de Uršuľa Kovalyk. Oktagon gira en torno a las causas que pueden llevar a una persona a encontrarse de repente viviendo en la calle. Es la primera vez que DBD toca exclusivamente el tema de las personas sin hogar.

En 2008 vuelve Error. En esta segunda edición se lleva a cabo un proyecto conjunto entre cuatro compañías, también de diferentes países. Una treintena de actores sin hogar checos, eslovacos, holandeses y húngaros ensayan en inglés Cuento de Navidad de Charles Dickens. La obra, estrenada en Budapest, viaja a Bratislava, dentro de la programación del festival.


En su tercera acometida, Error aglutina por primera vez teatros de otros colectivos, como Tiché iskry (Chispas silenciosas), una compañía de teatro de sordos. DBD participa con Día de muertos, tercera obra para la compañía de Uršuľa Kovalyk, escrita, en esta ocasión, en función de los actores que constituyen el elenco. Krebs cuenta que una de las actrices participantes no quería que se le viera ni se le oyera. El ingenio les permitió que apareciera en escena respetando su voluntad y, además, perfectamente integrada en esta historia sobre la cultura mexicana, un tema conscientemente alejado de la realidad de los actores que les permitió transformarse sobre el escenario.


En la edición del año 2009, se suma a Error la compañía polaca Teatr Grotzki, cuyos miembros padecen minusvalías psíquicas de diferente índole. Los textos de Haiku, el montaje más reciente de DBD, se basan en la poesía japonesa. Con esta obra, la compañía quiere, aparte de visibilizar el colectivo de personas sin hogar, poner sobre la mesa las problemáticas de inserción en el mundo laboral. Con motivo del Año europeo contra la pobreza y la exclusión social, la obra recibe cierto soporte gubernamental que le permite, en la actualidad, seguir de gira.

“Personalmente, debo decir que el teatro no es mi profesión. En DBD, prácticamente ninguno de nosotros vive ni depende del teatro. A bote pronto, diría que podríamos considerarlo un pasatiempos absurdo. Esto nos da mucha más libertad que si nos lo tomáramos como una profesión y nos permite superar las dificultades que se presentan y los episodios de desmotivación con mayor desenvoltura, y no hablo sólo de las cuestiones económicas ni de los proyectos que no se aprueban, hablo también de la realidad de unos actores que un día no pueden venir a ensayar porque la temperatura afuera es de 20 grados bajo cero o se encuentran inmersos en un episodio de alcohol o drogas, aunque por otra parte debo decir que hasta la fecha nunca hemos tenido que cancelar una función, ni siquiera un ensayo.”

Ante mi pregunta sobre qué es lo que mantiene cohesionado un grupo tan particular, Krebs no duda en responderme: “Motivos existen varios pero el primordial es que todos hacemos lo que nos gusta. Una persona sin hogar nunca hará nada que no le guste. ¿Qué otra motivación puede tener? Una persona que durante el día no piensa en nada más que en dónde dormir, dónde comer y, tal vez, cómo conseguir algo de dinero. Las necesidades de esta gente son muy básicas, muy limitadas. El teatro lo descubren por gusto y sólo es con el paso del tiempo que descubrimos que el teatro permite transmitir opiniones a través de un lenguaje mucho más potente que las simples palabras. En nuestra corta trayectoria hemos aprendido que no es fácil explicar al público la razón de por qué es importante para estas minorías hacer teatro aunque sí hemos descubierto que se trata del medio ideal para que ciertas personas, no todas, porque el teatro no constituye la panacea de ningún colectivo, formulen sus ideas y se expresen”.

¿Y qué ha supuesto para ti este teatro?

“Saber que lo imposible es posible. Que lo imposible no existe, tal como no existen los límites. Y que este tipo de teatro es esencial para la percepción del público. El público necesita de este tipo de teatro, del teatro para minorías, el que no habla únicamente sobre la belleza y los romances: el que completa el abanico, el espectro del arte.”

Más información en www.divadlobezdomova.sk

Carlos Be, Artez 159/2010

Oktagon, Día de muertos y Haiku de Divadlo bez domova

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