A Ulrike M.


Doris Days dedica este tema a Ulrike M. M de Meinhof. Sin duda se trata de Ulrike Meinhof. No hay otra como ella y, sin embargo, tantas. Y tantos.

Otros grupos musicales que también han rendido su particular homenaje a este personaje han sido AufBruch con Für Ulrike, Guts pie earshot con Briefe aus dem toten Trakt o Weena Morloch con Stammheim (Kampf). Stammheim era el nombre del centro penitenciario donde los miembros del comando Baader-Meinhof fueron, según la versión no oficial, torturados y donde Ulrike Meinhof apareció muerta: según la versión oficial, se suicidó; según la no oficial, la asesinaron.

Ulrike Meinhof © Bettina Röhl

En el ámbito de la literatura, Ulrike Meinhof será Katharina Blum para Heinrich Böll en su Die Verlorene ehre der Katharina Blum (El honor perdido de Katharina Blum) (1974). Elfriede Jelinek, mi estimada asperger, también abordará el tema en Ulrike Maria Stuart (2006). Ese mismo año, Casa de América publicará La extraordinaria muerte de Ulrike M., obra dramática de un servidor, finalista meses antes del Premio Casa de América - Festival Escena Contemporánea de Dramaturgia Innovadora 2005. Otra M de Meinhof.

A pesar de no olvidar, la lista de mujeres suicidadas por la historia sigue incrementándose. De tantas. Y de tantos.

Prólogo

Abel y Kain.

ABEL. Me encanta pisotearlas.
KAIN. Crujen.
ABEL. Estallan. Las cucarachas estallan. Y sus huevos salen disparados como metralla.
KAIN. Qué asco.
ABEL. De verdad. Así se reproducen. Los huevos no se destruyen. Se desparraman.
KAIN. ¿Y?
ABEL. Puedes quemarlos con lejía. No suponen ningún peligro.
KAIN. ¿Los huevos?
ABEL. Pero las cucarachas tienes que pisotearlas. Pisotearlas. Pisotearlas.
KAIN. No a todo el mundo le gusta... pisotearlas.
ABEL. No entienden que... Hay que hacerles entender que son peligrosas. Las cucarachas sí son peligrosas. Peligrosas para la salud.
KAIN. ¿La salud?
ABEL. La salud moral.
KAIN. ¿Y cómo se lo explicas?
ABEL. ¿A quién?
KAIN. A la gente.
ABEL. No es necesario explicar nada. Sólo tienes que facilitarles un arma.
KAIN. ¿A la gente?
ABEL. No, Kain, a la gente no. Con un arma, la gente conseguiría poder... Y eso no podemos permitirlo. A las cucarachas. Dales un arma a las cucarachas, algo con lo que puedan atentar contra los demás...
KAIN. Una pistola.
ABEL. No. Hay un arma mejor.
KAIN. ¿Que una pistola? ¿Cuál?
ABEL. Una esperanza.

Carlos Be, La extraordinaria muerte de Ulrike M.

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