Artez - El síndrome de Asperger: Luxemburgo, teatro a espuertas (y II)

Lumouxe © La Compagnie du Grand Boube

En el corazón arremolinado de unos inmensos jardines se erige la Villa Ikarus-Phoenix. Un fuerte viento sacude la naturaleza en derredor y decido no esperar más tiempo afuera y entrar en el pabellón cuando aparece por la puerta un vital Gast Werner. Tras un rápido pero cordial saludo me pide que le siga a través del paisaje y se aleja al trote. Más que seguirle me toca perseguirle entre los árboles. Volvemos a pasar por la recepción del Centre Hospitalier Neuro-Psychiatrique (CHNP) donde podría haberme esperado en vez de aventurarme por el recinto del hospital que tanto me ha recordado a mis paseos por el Hospital de Sant Pau i la Santa Creu de Barcelona, donde pasé cerca de tres años de mi licenciatura inacabada en medicina. Quizás por ello este ambiente no deje de resultarme familiar y no me cueste apretar el paso tras la bata blanca del presidente de la compañía teatral Rido Op que estos meses tienen en cartel la obra Biographie: ein Spiel (Biografía: una obra) de Max Frisch en el propio psiquiátrico.

La compañía teatral Rido Op nació en 1988 en el seno del CHNP. La mayoría de los actores de aquella época eran enfermeras. Hoy en día la compañía ya está constituida oficialmente y pertenece a la Fédération Nationale de Musique du Grand-Duché de Luxembourg (UGDA). Tras veintidós años de trayectoria, cuentan en su haber con un heterogéneo inventario de autores, a saber: Molière, Alfonso Paso, Yasmina Reza, Neil Simon o François Veber, entre muchos otros.

“En el año 2001”, me cuenta Werner mientras sorteamos la naturaleza, “participamos en un certamen regional de teatro y obtuvimos el primer puesto. Nuestros espectáculos son mayoritariamente adaptaciones muy críticas para con la sociedad. En los inicios de Rido Op, actuábamos piezas de autores luxemburgueses como Andre Duchscher, Jemp Hobscheid y Jemp Schuster. En 1997 montamos La ratonera de Agatha Christie y en 1999 El enfermo imaginario de Molière. A partir de entonces los actores decidieron que querían interpretar comedias de bulevar, como Boeing Boeing de Marc Camoletti y otras. Somos gente caótica muy comprometida con todo lo que hacemos, tanto es así que cuatro años atrás estrenamos una parodia de nosotros mismos, una adaptación de la comedia de Jügen Hörner: Spille mär well oder prouwe mär nach? (¿Seguimos ensayando o actuamos de una vez?).” Y tras otro sincero apretón de manos, Gast Werner se disculpa porque tiene una reunión y desaparece en el interior de otro pabellón. Me llevo las manos a los bolsillos, escuchándole no me había dado cuenta del descenso de temperatura. Qué encuentro más fugaz, ha sido un visto y no visto. Retrocedo a través de las sombras jaspeadas de los árboles. El relente de la tarde me alcanzará en la puerta de otro teatro.

La Compagnie du Grand Boube es una compañía independiente cuyas producciones en francés han conseguido hacerse un hueco en un panorama tradicionalmente alemán. “Como compañía de un pequeño estado europeo, nos sentimos muy próximos a nuestros vecinos mucho más grandes y en donde la mayoría de nosotros ha estudiado en el pasado”, expone Mani Muller quien, codo a codo con Carole Lorang, ejerce la dirección artística de la compañía. “Tenemos que ser abiertos y europeos por naturaleza si queremos sobrevivir tanto cultural como económicamente. Tanto es así que los cofundadores de nuestra compañía proceden de distintos países: Francia, Bélgica y Luxemburgo.”

“En Luxemburgo, la Compagnie du Grand Boube se siente bastante única. Por un lado, nuestras creaciones se gestan de forma independiente a las infraestructuras teatrales existentes, aunque estamos encantados de tener la oportunidad de trabajar y a menudo con el magnífico e internacionalmente aclamado Grand Théâtre de Luxembourg -centro que junto con el Théâtre des Capucins constituyen Les Théâtres de la Ville de Luxembourg, que ostentan la programación, según Muller, más atractiva y contemporánea con distancia del país, y en la que cabe el más profuso surtido de las artes escénicas: teatro, teatro musical, ópera, circo, danza...-. Por otro lado, todos nuestros colaboradores, altamente calificados, han estudiado teatro, interpretación o dirección artística en reputadas universidades y escuelas europeas y contribuyen a elevar a un nuevo nivel las producciones profesionales de nuestro país, donde la mayoría del trabajo parte de bases no profesionales o semiprofesionales.”

“Artísticamente hablando, nuestra compañía fue constituida por Carole Lorang, directora y profesora de teatro, y un servidor, autor y dramaturgista, en el año 2000, cuando finalizamos los estudios y empezamos a trabajar con la actriz belga Bach-Lan Lê-Bà Thi en proyectos en torno a la representación escénica de los mundos interiores. Desde entonces, Carole y yo hemos desarrollado un universo muy personal que se ha manifestado en proyectos como Actes sans parole (Actos sin palabra) en el año 2005, que amalgama la obra muda de Samuel Beckett con Franz-Xaver Kroetz, o mi obra Lumouxe sobre la imposibilidad de desarrollarse en un país inmaduro, en 2007. Ese mismo año contamos con la colaboración de la diseñadora de vestuario Peggy Wurth y del actor francés Jérôme Varanfrain. Esta indagación en los universos personales permite a la Compagnie du Grand Boube aportar a la escena teatral contemporánea una traducción a las preguntas que hoy en día nos formulamos todos acerca de las formas artísticas actuales. En 2009 montamos Yvonne, princesse de Bourgogne (Yvonne, princesa de Borgoña) de Witold Gombrowicz. Tras el paso de la obra por el Grand Théâtre de Luxembourg y el Manufacture de Nancy en Francia, iniciamos la gira del espectáculo. Sería en la Guyana Francesa donde nos asaltaría la experiencia más bella y extraña que hemos vivido sobre las tablas. Actuamos en un pueblo situado en los límites de la jungla amazónica, ante jóvenes criollos, tan distantes unos de otros por las diferencias culturales y sociales. Sin embargo, ¡se desternillaban de risa! Nos quedamos encantados y sorprendidos al comprobar lo bien que salió todo, pues no dejaba de ser un montaje europeo contemporáneo de una obra satírica gombrowicziana de los años treinta invitada al 'fin del mundo' que es, por supuesto, el principio de otro mundo distinto.”

“Desde el año 2003 hemos montado obras de autores contemporáneos como Péter Nádas, Annemarie Prins, Marie Henry, Edward Bond, Franz-Xaver Kroetz o un servidor. Uno de nuestros espectáculos en cartel ya lo conoces, Kiwi de Daniel Davis, en Mierscher Kulturhaus, con un ramillete de gente joven entre 14 y 18 años procedentes de todo el país. ¡Una experiencia apasionante! También hemos creado una extensa serie de happenings llamada Ni vu ni connu que se inició en 2007 y que ha durado hasta hace muy poco y que daba la oportunidad de actuar en vivo en un escenario a artistas, escritores y músicos contemporáneos desconocidos. Además colaboramos con Scènes à deux, un proyecto educacional belga que hemos introducido en Luxemburgo y que promueve la escritura contemporánea en adolescentes y niños y les da la oportunidad de estar al día sobre el teatro que se hace y actuar por primera vez en un contexto de juego.”

Así da gusto, qué de ganas insufla esta gente. Sin lugar a dudas, el hecho teatral en Luxemburgo se sustenta sobre un entramado artístico igual de imponente que el laberinto de galerías, recovecos, pendientes y secretos que soporta el peso de la capital en su totalidad. Y atención porque en Luxemburgo la comparación puede traslucirse en la realidad y toparte, mientras deambulas por los túneles excavados en la roca, con la raíz de un teatro, tal como sucede con el Kasemattentheater.

Las casamatas son fortificaciones militares de defensa donde se instalaba artillería. De muchas de estas casamatas surgen los pasadizos que se adentran en las profundidades del subsuelo del Gran Ducado. A las casamatas conocidas como casamatas Bock será hasta donde nos trasladaremos, acompañados del dramaturgo Marc Limpach, para que nos hable del Kasemattentheater.

“A pesar que el teatro tiene ahora un hogar nuevo y permanente en Bonnevoje -en la actualidad, el suburbio de Luxemburgo más multicultural de la ciudad-, la gente se sigue refiriendo a él como el Kasemattentheater, el Teatro de las Casamatas. Fue aquí, en las casamatas Bock, donde nació nuestro teatro. Lo inauguró el actor Tun Deutsch (1932-1977) con el nombre de Centro de Arte Dramático del Gran Ducado. Deutsch es, sin lugar a dudas, la figura más emblemática del Luxemburgo de posguerra. Fue él quien atrajo a la gente a las atípicas instalaciones de las casamatas, a las innovadoras producciones de su teatro. En estas paredes han resonado las palabras de Eugène Ionesco, Samuel Beckett, Bertolt Brecht o Slawomir Mrozek.”

“Treinta años después de la desaparición de su creador, el Kasemattentheater sigue vivo y coleando. Muchos actores y creadores que han cruzado sus puertas, como André Jung, Germain Wagner, Josiane Peiffer, Frank Hoffmann, se han forjado carreras muy notables. Hoy, bajo la dirección artística de Germain Wagner, el centro continúa insuflando a Luxemburgo producciones teatrales con un fuerte espíritu creativo. El Kasemattentheater es un reducido espacio con sólo sesenta asientos que se siente comprometido con el teatro contemporáneo. Como Luxemburgo constituye una sociedad trilingüe, los teatros tienen que decidir qué idioma usar en sus producciones. Desde el principio, el Kasemattentheater vinculó sus producciones al alemán.” Las obras que se montan en el Kasemattentheater son clásicos alemanes como Dantod Tod (La muerte de Danton) de Georg Büchner o Amphitryon (Anfitrión) de Heinrich von Kleist -en colaboración con el Teatro Nacional de Luxemburgo-, pero también textos recientes de nuevos dramaturgos como Claudius Lünstedt. Asimismo se estrenan obras inglesas traducidas al alemán de autores contemporáneos como Edward Albee, Sarah Kane o David Mamet. Esta temporada ha arrancado con un ciclo de mujeres y violencia que incluye Oleanna de David Mamet y proseguirá, entre otras obras, con un Rey Lear y Tucho und K. (Tucho y K.), un espectáculo basado en las figuras de Franz Kafka y Kurt Tucholsky. “Las dos piedras angulares del programa de Kasemattentheater”, prosigue Limpach, “son la calidad literaria en lo relativo a los textos y la innovación que radica en las obras representadas. Proporcionamos a actores y directores, como Anne Simon o Carole Lorang -de la Compagnie du Grand Boube- de Luxembourg, o Dominique Schnizer o Moritz Schönecker de Alemania, la posibilidad de producir y representar sus trabajos creativos sin padecer una excesiva presión comercial.”

Ascendemos de las casamatas Bock hasta la plaza del Teatro. El segundo viaje a Luxemburgo toca a su fin. Me despido de los saltimbanques inmóviles del centro de la plaza. “Dicen que no hay dos sin tres”, le digo al comefuegos con la mirada. Sé que cuando me encuentre de nuevo ante su llamarada, él apenas habrá percibido el paso del tiempo. Lo sé. Sé que volveré a Luxemburgo.

Carlos Be, Artez 164/2010

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