Miroslav Bambušek versus Angélica Liddell (actualizado)

Silní
Miroslav Bambušek estrenó el pasado 28 de febrero* en Praga Perro muerto en tintorería: los fuertes de Angélica Liddell. El autor y director checo de treinta y cinco años presentó la obra bajo el título de Silní (Los fuertes). Al estreno en MeetFactory, nave industrial rehabilitada como centro cultural y base de operaciones de artistas como el polémico escultor de fama internacional David Černý, quien también se encontraba entre los presentes aquella noche, acudí invitado por el traductor del texto, Petr Gojda, amigo, hispanista y divadelnik con quien tuve el honor de contar como asistente de dirección durante los ensayos de Origami para Divadlo Ungelt. Tras la función, no quise perder la oportunidad de saludar a Bambušek y entrevistarle para Artez. 

Silní
¿Qué te ha motivado a dirigir Silní? “Me tomé el texto de una forma muy personal. Me gustaba poder decir de nuevo, a través de esta obra, lo de 'queremos ser la excrecencia de Europa, no la norma de Europa' o que a un ser humano no se le puede exigir fortaleza, que hay que amarle por su debilidad. Por otra parte, me motivaba todo: los actores, las inspiraciones que he adquirido para el proyecto. Como sabes, el texto está bastante reducido, como si fuera la base del texto, para que pueda arder lo que está detrás de él. La mujer lo escribió con algo que arde en el texto cuando estás callado y eso es lo que más me atraía, el arder. Así se reconoce un buen material, un texto que puede superar el tiempo. Creo que he ido al grano de la pieza, aunque cualquier otro dirá que no ha sido así, que he escogido una interpretación.”

Quien acude a una obra escrita y/o dirigida por Bambušek sabe a qué se atiene: el riesgo. Si al universo particular de este artista, lleno de “duras visiones surrealistas e intenciones de dramas políticos”, como refiere la investigadora teatral Kamila Černa, se le suma un texto de Liddell, el resultado fascina. Bambušek dirigió una lectura dramatizada de la obra tres años atrás y hasta el día del estreno en MeetFactory ha estado trabajando sobre el texto y elaborando en total unas diez versiones distintas. El resultado: un trabajo apabullante que impacta por el elevado control del ritmo y la secuenciación de escenas de gran intensidad que no dan respiro al público. Al principio de la obra se reparten palomitas en vasos de plástico, esos mismos vasos que al final de la obra serán recuperados por los actores para escribir en su superficie, con las uñas, los poemas de esperanza que les permitirá escapar, no en cuerpo pero sí en alma, de las atrocidades de Guantánamo. Dudo que nunca se haya planteado tan bien con unos simples vasos de plástico aquello que, mientras para unos es sólo entretenimiento, para otros se convierte en su única salvación. Bambušek no ha querido prescindir de las acciones escénicas más controvertidas de Liddell y las exporta en una suerte de homenaje que congela la platea cuando la actriz, subida a un andamio a modo de Jesucristo, se corta con una cuchilla y empapa con su sangre pañuelos de papel que reparte ceremoniosamente entre sus feligreses, quienes los degluten cegados por la fe; o cuando uno de los personajes devora las heces, una pasta improvisada con pan y pintura marrón, del otro en un rápido cuadro bosquiano reducido a su esencia. Tampoco dudan los actores en demolerse la cabeza contra una tabla recia que cierra el costado izquierdo del escenario para después, aún aturdidos, abrirse paso entre las butacas y sentarse un rato a conversar con el público.

Miroslav Bambušek

Volvamos a la persona de Bambušek. Con dieciséis años fundó junto con su hermano Tomáš el grupo de teatro D.I. Lebedung con el propósito de montar dramaturgos contemporáneos en Louny, al noroeste de la República Checa. En esa época ya había escrito sus primeras obras. ¿De dónde proviene este impulso tan temprano? “He intentado varias veces responderme a esta pregunta. El deseo por desvelar lo oculto apareció a los quince años. Hasta entonces sólo me peleaba y pensaba en mujeres. Apareció en el momento de estudiar literatura y filosofía. Al principio mi intención no era el teatro, es decir, el arte de desvelar el presente. Andaba buscando las raíces del pensamiento. El teatro irrumpiría más tarde.”

En el año 2000 se licenciaría en la Universidad Carolina de Praga en Filosofía y Traducción, especializándose en francés y griego antiguo. Se convertiría en el director artístico del teatro Multiprostor de Louny y trabajaría como director y dramaturgo en salas tan reputadas por su interés en las vanguardias como Činoherní studio en Ústí nad Labem o Západočeské divadlo en Cheb. Sus primeras obras, escritas entre los dieciséis, diecisiete y dieciocho años, se hallan cargadas de lírica y tratan de gente marginada, de la destrucción y su relación con el amor y de la autodestrucción como vía de conocimiento y resurrección: Afričan (El africano), Trať (La vía), V oáze - Ve strojku - V New Yorku (En el oasis - En la pequeña máquina - En Nueva York). En 2002 escribe Písek (La arena), que recibe el segundo premio de la Fundación Alfréd Radok a la mejor obra del año y ellos aporta visibilidad a su compañía underground del norte del país, aunque el autor prefiera refugiarse en la modestia de la frase hecha bohemia “la gloria mundana es hierba en el campo”. Písek se desarrolla en las Islas Canarias y narra el encuentro entre un degollador serbio y su hijo muerto con un grupo de turistas. “En aquel tiempo me gustaba mucho Sarah Kane, Marius von Mayenburg, Mark Ravenhill, Martin Crimp... Después seguí con perzekuce.cz, un proyecto sobre la expulsión de la minoría alemana de Checoslovaquia y el posterior terror comunista. Durante algún tiempo me entretuve con las víctimas.” En esta etapa puede incluirse la puesta en escena de Na Fidela mi nesahej (No me toques el Fidel). En la actualidad el autor refiere una mayor libertad en la escritura y llegan los luchadores: la gente que combate, a quienes no les importa sufrir, como los protagonistas de su película Jan Hus - Mše za tři mrtvé muže (Jan Hus – Misa por tres hombres muertos) o la pieza sobre la resistencia anticomunista Česká válka (La guerra checa).

Tus obras tratan temas que no son del gusto de todos. ¿Has vivido la censura? “Eso sí es una buena pregunta. Aquí no existe oficialmente ninguna censura, pero existe en la gente, en su memoria, en su pensamiento, en su cordura. Ninguna de mis obras sufre una censura visible tal como la conocimos en el comunismo, pero de vez en cuando puedes ver como alguien te dificulta las cosas, no te conceden el permiso para hacer una actuación sobre la expulsión de los alemanes o te envían la policía y te denuncian en todos partes. Afortunadamente a estos extremos sólo llegan unos pocos. Por otro lado, creo que sí existe cierta censura oficial y los medios de comunicación trabajan con ella, eso lo sabemos todos: la purga en las informaciones, la fabricación de ideas, constreñir las miras y desenfocarlas, pero, sobre todo, infundir miedo. Aquí los cargos decisivos siguen en manos de una mayoría de idiotas y los medios, bajo el control de Svazarm (asociación paramilitar de apoyo a la armada checoslovaca durante el régimen comunista) y la StB (servicio secreto del mismo régimen); milicias, eso sí, con un look nuevo, una cara nueva.”

Angélica Liddell y Miroslav Bambušek
¿Qué puntos crees que existen en común entre tu escritura y la de Angélica Liddell? “Hum... La necesidad de reflejar la sociedad, una lírica brutal, lo existencial, la búsqueda de un orden, una sexualidad rebelada y, a mi parecer, quizás también la búsqueda de dios…Pero ojo, de Angélica Liddell sólo he trabajado con Silní.”

¿Qué te proporciona la dirección que no te proporcione la escritura? El dirigir es una creación desencadenada, son las alas, modelar una esfera en el aire, devorarla, destruirla. El dirigir es como la vida misma. Uno no necesita ni comer. Escribir es el movimiento contrario, hacia adentro: la concentración, el silencio y la oración. En mi caso, las dos ocupaciones se complementan, pero soy incapaz de simultanearlas.”

¿Qué valoras más en un actor? “Inteligencia. Dedicación. Y el deseo de superar lo encontrado. La complicidad en el corazón. Yo amo a los buenos actores… Y está bien que haya tan pocos…”

¿Puede el teatro cambiar el mundo? “Por supuesto que sí. Cada noche al menos uno.”

Silní (Los fuertes) de Angélica Liddell
Estreno: 28 de febrero de 2011 en MeetFactory, Praga


Traducción: Petr Gojda

Dirección: Miroslav Bambušek
Escenografía: Petr Matásek
Música: Petr Krušelnický
Dramaturgia: Jan Horák
Interpretación: Tomáš Bořil, Dora Bouzková, Petr Krušelnický**, Leoš Noha y Roman Zach***
 

 Esta entrevista se publicó en Artez en marzo de 2011.

Actualización (1 de junio de 2013):

** A Petr Krušelnický le reconoceréis, si sois habituales de está página, como el protagonista de Valentýn.

*** A Roman Zach lo encontraréis aquí en un registro totalmente diferente.

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