Artez - El síndrome de Asperger: Rumanía (I)

1. El Teatro Nacional de Bucarest 

En el centro de la capital rumana se erige, como una enorme arca de los sueños, el Teatro Nacional de Bucarest. En sus cuatro salas de exhibición, la compañía residente, que supera de largo el medio centenar de actores, sin contar a los actores invitados, perpetúa la trayectoria artística de un teatro con más de 150 años de historia.

El Gran Teatro, como se conocía en sus orígenes, se fundó en 1852. No sería hasta 1864 que se institucionalizaría y, 11 años después, se presentaría oficialmente como el Teatro Nacional de Bucarest. En el periodo comprendido entre 1879 y 1918 la dramaturgia rumana vive un momento de esplendor gracias a figuras tan representativas como Ion Luca Caragiale (1852-1912), Barbu Stefanescu (1858-1918) y Alexandru Davila (1862-1929). A su posterior debacle contribuyó la guerra: durante la I Guerra Mundial, la compañía teatral tuvo que refugiarse en Iasi, en el noroeste del país, y durante la II Guerra Mundial, exactamente el 24 de agosto de 1944, el edificio sería destruido por un bombardeo aéreo y hasta el año 1973 no encontraría una nueva sede donde ubicarse, la actual.

Entre los autores clásicos habituales y no tan habituales de su programación, como Molière, William Shakespeare, Fiódor Dostoyevski –con
Legenda marelui inchizitor (La leyenda del gran inquisidor), dirigida por Radau Penciulescu e interpretada por un sugerente Victor Rebengius, actor que pisó un escenario por primera vez en 1955 y pocos años después ya encarnaba a Stanley Kowalski en Un tramvai numit dorinta bajo la dirección de Liviu Ciulei en 1965o incluso un Miguel de Cervantes –cuya versión de apenas ochenta minutos de Don Quijote adaptada, dirigida y protagonizada por Dan Puric, a la cabeza de un elenco de veinticuatro actores, lleva seis temporadas en cartel y dispuesta a acometer la séptima–, se vislumbran montajes de autores contemporáneos, a su vez, habituales y no tan habituales, como Sentimental tectonics (La tectónica de los sentimientos) de Éric-Emmanuel Schmitt, Sonata pentru saxofon si Eva (Sonata para saxo y Eva) de Eugen Serbanescu, Camerista (La sirvienta) de Hermann Broch, Avalansa (La avalancha) de Tuncer Cücenoglu, autor turco con una extensa difusión internacional.

2. El Festival Nacional de Teatro


El Teatro Nacional de Bucarest acoge parte de la programación del Festival Nacional de Teatro que se celebra del 28 de octubre al 6 de noviembre en todo el país. En la siguiente edición y bajo el título de “El hombre, ese extraño animal”, el festival quiere centrarse en la obra de Antón Chéjov y el director Andrei Serban, conocido internacionalmente por sus adaptaciones del universo chejoviano. En esta ocasión la dirección artística del festival corre este año a cargo de la crítica teatral Alice Georgescu, quien presidirá los actos codo con codo con la directora ejecutiva Aura Corbeanu, vicepresidenta de UNITER, la Unión Teatral de Rumanía.

La programación del festival incluye, aparte de las imprescindibles
Ivanov, Las tres hermanas, Tío Vania y más obras de Chéjov, un Calígula de Albert Camus, La cantante calva y La lección de Eugen Ionesco, Galaxy Švejk de nuestro archiconocido autor checo Jaroslav Hašek, el Diario de un extraño de Dostoyevski, una Yerma de Federico García Lorca y Mountainbikers del joven austríaco Volker Schmidt, entre otras. Mencionar especialmente la presentación de El método Grönholm de Jordi Galcerán en el Teatro Nottara de Bucarest, con dirección de Theodor Cristian Popescu, y también un par de obras de autores a quienes he tenido el honor de entrevistar en el Síndrome de Asperger: Los emigrantes de Slawomir Mrozek y Purgación (Očištění), de mi estimado Petr Zelenka, que se representará en el propio Teatro Nacional de Bucarest (Artez 167/2011 y Artez 166/2011.

3. Peca Stefan


Nils' fuck up day de Peca Stefan (Cristina Soiman)

Peca Stefan (Targoviste, 1982) es una de las voces más jóvenes e internacionales de la dramaturgia rumana. En 2002 ganó el Premio nacional dramAcum por su obra
Romania 21, por la cual también recibiría el Premio a la Innovación Heidelberg Stuckemarkt 2007 y el Premio de la Embajada Irlandesa a la Mejor Obra Rumana en 2010. Miembro fundador de la compañía teatral Bla, se ha formado en la Universidad de Nueva York y como dramaturgo residente del Royal Court. Refiere influencias de la literatura alemana, rusa y sudamericana, así como de la escritura teatral anglosajona contemporánea, que combina con música, películas y la cultura pop. Su libro de cabecera es Ulises de James Joyce. En la actualidad compagina la escritura con la producción ejecutiva de California, serie de televisión de los estudios Media PRO. Cuando hablo con él se le nota de buen humor: este mes de agosto su obra Nil's fuck up day viaja de Bucarest a Nueva York para participar en el International Fringe Festival de Nueva York.

Mis obras”, dice Stefan, “son una especie de diario personal camuflado. Todas ellas son textos muy subjetivos. Sus historias siempre giran en torno a temas que me preocupan y me conciernen emocionalmente, incluso cuando por momentos se convierten en tramas con una elevada carga política, absurda o sarcástica. Aunque les correspondería a los críticos decir esto, creo que trato de escribir sólo aquellas historias que más me atrapan e interesan. Al escribirlas procuro siempre que resulten divertidas, insanas, incluso peligrosas, sorprendentes en todos los aspectos y frescas. Me gusta enfrentarme al contexto del lenguaje teatral y a la convención. En cada obra, al tiempo que intento implicarme al máximo, procuro apostar por algo nuevo, un desafío tanto para mí como para el público.”

Lo que más le interesa es la respuesta del público ante su obra. “Soy un dramaturgo que se involucra muchísimo en las primeras producciones de mis obras. Permanezco al lado del director y los actores. Cuando estás ahí, con el público, es donde aflora la adrenalina, viendo cómo esa experiencia funciona con él público, cómo éste participa de ella.”

A veces el teatro puede resultar tan precipitado y vertiginoso.” Stefan recuerda cuando el Festival Internacional de Teatro de Sibiu, en 2005, le pidió que reemplazara una actuación que acababa de ser cancelada. Él contaba con dos actores amigos suyos y el borrador de una obra. Ensayaron una única noche y al día siguiente actuaron frente a trescientos espectadores. Fue todo un éxito. La obra se titulaba Bonzo, los sustitutos, con Laurentiu Banescu y Toma Danila.

4. El Teatro Toma Caragiu


Miriam W. de Savyon Liebrecht (Florentina Nastase)

Lucian Sabados es el director artístico del Teatro Toma Caragiu de Ploiesti, a 60 kilómetros al norte de Bucarest. Sabados nació en 1956 en esta misma ciudad y se licenció en la Facultad de Arte y Metodología del Espectáculo de la Universidad Nacional de Artes Teatrales y Cinematográficas Ion Luca Caragiale de Bucarest. En su larga trayectoria profesional, ha dirigido obras de Mijaíl Bulgákov, Pierre-Augustin de Beaumarchais, Carlo Goldoni, García Lorca, Noël Coward, Michael Frayn, por citar algunos autores.

El Teatro Toma Caragiu se caracteriza por contar con tres teatros diferentes bajo una misma dirección. Cada escenario está especializado en una disciplina teatral: teatro de texto, teatro musical y teatro de títeres. Cuentan también con una compañía estable de treinta actores para teatro de texto, dieciséis para teatro de títeres y doce cantantes y actores para teatro musical, además del resto del equipo artístico y el equipo técnico correspondientes. Producen nueve obras nuevas por temporada, procurando mantener un equilibrio constante entre montajes clásicos y contemporáneos. Apuestan por una identidad cultural basada en el intercambio de comunicación e información. Por ello, siempre están dispuestos a establecer conexiones culturales con festivales y son partidarios del intercambio artístico entre teatros. Demuestran un fuerte interés por las nuevas dramaturgias, lo cual les lleva a indagar en regiones culturales no muy frecuentadas como podrían ser Islandia, Noruega, Irlanda o Israel. En esta temporada pasada, se han podido ver
Y Björk, naturalmente (And Björk, of course) de Thorvaldur Thorsteinsson, Billy de Aran (Billy din Aran) de Martin McDonagh, Carnaval (D'ale Carnavalului) de Ion Luca Caragiale o Miriam W. de Savyon Liebrecht. En su escenario dedicado a teatro musical se presentan desde espectáculos cuyos títulos hablan por si solos, como Broadway via Ploiesti o Bonsoir, Paris! –que incluye éxitos de Edith Piaf, Charles Aznavour, Michel Legrand, etcétera–, hasta conciertos de toda índole.

Carlos Be, Artez 172/2011

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