Muere, Numancia, muere: "Luchadores incansables ante la resignación"

José Antonio Alba nos dedica estas palabras en la que es nuestra tercera crítica de Muere, Numancia, muere:

Un montaje con un texto lleno de momentos desgarradores, poéticamente desesperado, que a veces se interrumpe intencionadamente con las intervenciones y el humor amargo con el que Scipio nos hace cómplices a todos los espectadores. Rompiendo la cuarta pared y llenando la escena de atemporalidad, haciendo que lo que pasó hace mas de dos mil años no nos resulte tan lejano como cabría esperar. 

Esos personajes tan llenos de dolor, luchadores incansables ante la resignación, hacen daño por dentro.

Los actores realizan un trabajo absolutamente intenso y extenuante, consiguiendo transmitir la sensación de desesperanza y lucha por el último aliento. El dolor de Mentxu Romero, el abatimiento de Iván Ugalde, la culpabilidad de José Gamo, el cinismo de Fran Arráez y la derrota anticipada de Juan Caballero (mención aparte su trabajo gestual y estremecedor como Hombre Muerto) son grandes trabajos, pero con el permiso de todos ellos, sin lugar a dudas me quedo con la interpretación de Carmen Mayordomo, totalmente entregada a su Aunia, alma de la función.

Son personajes que duelen, que te arrastran con ellos y que te obligan a decidir cual sería tu elección estando en su caso. Todo ello acompañado de una escenografía y una simbología que dibuja muy acertadamente el encerramiento de los personajes, su angustia ante el poder del enemigo y su triste destino.

Es un montaje que hay que verlo, sobre todo en los tiempos que estamos viviendo.

Podéis leer el artículo completo en En un entreacto. Desde aquí, estimado José Antonio, agradecerte tu presencia y tus palabras.

¿Quieres compartirlo?

2 Comentarios