¿Por qué a los cerdos no les gusta la mermelada?

La respuesta en este magnífico cortometraje de Gilles Pujol titulado Dos plátanos flambeados y la cuenta (1998) que desmonta, en apenas 6 minutos, cualquier prejuicio ligado con la sexualidad masculina.

La pieza abre fuego desde la primera réplica, que no tiene desperdicio:

Estará de acuerdo conmigo en que hacerse una pequeña felación entre compañeros de oficina por simple amistad viril no nos convierte en homosexuales. Además, es muy tonificante, muy entretenido, y en la Administración forma parte de nuestros derechos adquiridos, ¿no?


Como siempre, muchas gracias a Cortos gay.

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