Ante un nuevo reto

A causa de los tres montajes casi consecutivos de la compañía durante esta temporada que acaba, apenas encontré tiempo para sentarme a escribir con calma, algo que he logrado, al fin, a principios de este mes de agosto. Por ello, al bloquearme ayer me sentí, repentinamente, incluso feliz por el hecho de tropezar de nuevo ante ese obstáculo tan consustancial al proceso de cualquier escritura.

Cada escritor sabe mejor que nadie cómo superar un bloqueo. Largos baños, aplicarse calor en los pies o ver una película que no guarde ninguna relación con lo que está escribiéndose son algunos de los remedios caseros relatados como útiles para que el inconsciente, es decir, allí donde se oculta lo que realmente queremos contar, aflore libremente hacia el consciente.

Mientras tanto, también podemos entretenernos en la corrección de lo escrito, sacar punta ya no al lápiz sino a las palabras, un procedimiento tan extenuante como fructífero y necesario. En la imagen podéis ver cómo ha quedado la primera página de mi última obra después de la corrección de hoy; mi primera comedia, por cierto, de la cual, por el momento, sólo puedo avanzaros el título: Elepé.

Muchos ánimos a los escritores que también estéis aprovechando estos días para escribir. Y recordad, de los bloqueos también se disfruta.

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