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Verano en Praga (IV de IV)

Hoy ha venido la tele a grabarnos a casa. Vamos a participar en un documental dedicado a Vilma. El programa se llama Vidas extraordinarias y se emite semanalmente en primetime en el primer canal de Česká televize, la televisión pública checa.

Vilma llega a casa acompañada de un quinteto de personas cargadas con todo tipo de artilugios. Enseguida se levanta un gran revuelo entre los vecinos, sorprendidos por la inesperada irrupción en su apacible domingo de una personalidad como es Vilma en su país y del equipo de grabación.

Vilma entra en el piso con una gran sonrisa. Nos trae fruta, koláčky y compota de arándanos rojos. El gato muerto, como llaman los checos al paraviento de la pértiga de sonido, lleva ya tres días seguidos sobrevolándola. Tras un rápido refrigerio, seguimos rodando en el parque que asciende desde la parte de atrás de la casa hacia la cima del monte de Petřín.

En un banco a la sombra de un roble, pasamos a la entrevista en cuestión. En mi primera respuesta repito lo que hemos comentado al equipo mientras subíamos por la ladera. Estoy en Praga por Vilma, algo que me honra porque llegué a la capital bohemia de la mano de una estrella, y Vilma no sólo es una estrella como actriz, también lo es como persona. Cuento a la cámara, como ya saben mis amigos, que lo mejor de estrenar Origami en el Teatro Ungelt de Praga, más allá de las satisfacciones profesionales, que fueron y siguen siendo muchas, ha sido la amistad, una amistad verdadera que surgió de una manera tan bella como inusitada entre un desconocido recién llegado al país y unos artistas dispuestos a darlo todo por una obra en la que creían.

En otro momento de la grabación, Vilma me recuerda que ambos, en no sé qué suerte de creencia, pertenecemos a la categoría del nueve, lo cual se traduce, por lo visto, en que nos encontramos al final de nuestro ciclo de reencarnaciones, en nuestra novena y última vida. ¿Y eso qué significa?, nos pregunta la entrevistadora. Pues que en esta vida la tenemos que liar más de lo que la hemos liado en ninguna de las otras ocho precedentes, le respondemos. Será lo último que quede de nosotros, ya no volveremos a este mundo. Así que la liaremos.

En la fotografía, Vilma con un servidor en el estreno de Origami el 13 de mayo de 2010.

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