Muere, Numancia, muere: 'Un golpe en el estómago de la crisis'

El teatro es una de esas profesiones en las que nos preguntamos a menudo por qué nos dedicamos a ella. Como autor y director se invierte mucha energía en la escritura de un texto y en su posterior montaje, parte del proceso en el cual la energía depositada en la obra se multiplica exponencialmente gracias a todos los miembros de la compañía. ¿Tanto esfuerzo para qué? ¿Cuál es el objetivo? Ya nos lo estamos preguntando otra vez. ¿Por qué dedicarse al teatro? Y, de nuevo, la respuesta se presenta en platea, con el público, porque es el público quien nos devuelve toda esa energía amplificada, reconvertida en ánimo, entusiasmo, reflexiones y mucho más, como sucedió el último fin de semana de funciones de Muere, Numancia, muere en la Sala Triángulo. Querido Ovatsug, muchas gracias por recordarnos por qué apostamos por al teatro.

Os dejo con la hermosa, poética reseña de Ovatsug Figueiredo (y disculpadme los posibles errores de traducción, el texto original está escrito en parte en portugués):



Un golpe en el estómago de la crisis
por Ovatsug Figueiredo

"Creía que el amor era el pacto más sagrado que podía existir entre dos personas, ¿estaba equivocado?"

Un espectáculo verdadero, sin maquillaje, sin mentiras, que nos enfrenta a la doble cara del cristal. Un retrato de la sociedad española en estos tiempos de crisis. Los efectos de sonido y el tono ácido del texto hilvanan una bellísima y delgada ironía. Romántica. Bella. En esta poesía incluso hay un niño que se come los restos de un caballo, por hambre.

"La muerte siempre es justa. Por su silencio."

El asesinato de una mujer. Un emperador. Cinco numantinos. Dos soldados; una muerte, sádica, encapuchada. Una mujer se come a su marido por hambre en una escena interpretada magistralmente, el canibalismo es intenso y hermana a dos mujeres en un luto filmado con brillantez por un teléfono móvil. Realidad y ficción se revelan simultáneamente, son grabadas por una máquina digital y estaría muy bien si esas imágenes estuvieran disponibles en la página web de The Zombie Company. En una Madrid en crisis, las referencias contemporáneas de la escena contribuyen a romper el predominio de la representación clásica, creando nuevos significados.



"La historia siempre es una historia de vencedores."

Me dio un puñetazo en el estómago. Tuve ganas de vomitar. Sentí asco. Sentí rabia. Salí de la función con el cuerpo tenso, angustiado y las manos temblando de ira. Un odio que no va dirigido contra nadie, pero que me transporta hacia adentro para golpear el cristal social. Me consumo, me autoconsumo, me autodestruyo. Una rabia que no puedo expresar como me gustaría.

"¿Será que los extremos existen?"

Gritando, llorando, gruñendo, vomitando. No. Como público, engullo un texto ácido e irónico que por su sinceridad se presenta agresivo. Debo contenerme y conservar la rabia en mi interior mientras me golpea en el estómago, me provoca acidez, me corroe. Odio contenido que se desvanece cuando se encienden las luces, cuando me percato de que, a pesar de rozar la realidad, se trataba de ficción.

"Cobardia es no seguir tus sentimientos."

¿De verdad es ficción? ¿Será que el veneno tiene antídoto? ¿Será que debo permanecer realmente a mi lado del cristal? ¿Y ahora qué? ¿Qué hacer? Si han matado la utopía de la resistencia y las esperanzas de la lucha, ¿qué hacer? ¿Qué nos queda?

"Si las palabras pierden integridad, también pierden fuerza las ideas que las expresan."

¿Y el amor?
¿Y las relaciones humanas?
¿Y la belleza del mundo que no es política? ¿Habrá alternativa? ¿Qué hacer? ¿Puedo hacer algo?

"Hacía mucho que no te veia sonreír."

La inmovilidad me ata de manos y el texto casi me hace desistir.
Si no fuera real, si no fuera sincero, si no fuera irónico, sería el fin.

"Cuando una ciudad, su gente, cruza las fronteras interiores, no hay nada que las detenga."

Pero no es el final.
A pesar de mis gruñidos interiores y mi rabia contenida, se encendieron las luces. El teatro cumplía una vez más su papel.

"¿Qué es la paz sino la muerte desnuda?"

Paso de la conmoción inicial que me provocó la rabia a la reflexión. Como en la película apocalíptica más bella jamás filmada, la última película de Lars von Trier, aún existe un hoy presente.
Pero, como decía, paso de la rabia a la reflexión, a la búsqueda de ideas con la intención, a riesgo de fracasar, de alcanzar una idea que salve a Numancia de la muerte. ¿Será posible?

"Cuando una idea muere, arde."

Cuando carecen de las necesidades básicas, los seres humanos se convierten en animales. Somos animales salvajes en una selva, compitiendo entre nosotros por un nuevo iPhone que no respeta ni el dolor ni la muerte pero que lo filma todo gracias a la más avanzada tecnología para luego divulgarlo en la red. La red que nos une y, paradójicamente, nos atrapa. La red que construye nuevas relaciones y destruye el contacto directo cara a cara. Así es Numancia.

"La belleza puede presentarse bajo formas infinitas."

Una ciudad que va a morir de hambre nos habla, como Cristo, del sacrificio que debe acometer por nuestra redención. Que muera Numancia, que muera para que podamos, como el ave fénix, renacer del luto, renacer de las esperanzas aniquiladas de Numancia.

"Nuestra hambre es de la necesidad de ideas."

Sí, que muera Numancia, que muera para que su público tenga la oportunidad de salir de la pasividad y partir hacia la lucha. Para que las ciudades sitiadas por la codicia y la lujuria del poder puedan renacer también, sobrevivir, recrearse, recrear las utopías, hacer resurgir los sueños. Muere, Numancia, muere.

"¿Dónde está la juventud?"

Para que nazcan flores de su muerte, para que de su muerte las almas sin esperanza asciendan al cielo como cometas, que incluso en libertad necesitan de un hilo. Muere, Numancia, muere, que con tu muerte los zombies nos traen la esperanza en la total desesperanza, porque después del fin siempre existe un nuevo comienzo, porque después de la muerte siempre brota la vida de nuevo.

"Volar como Ícaro, hasta el cielo, en cometas."

Muere, Numancia, muere, porque contigo mueren, o moriremos, mis ilusiones y mis sueños, y renacerán mis esperanzas. Porque no será por una provocación inútil como tampoco serán inútiles tus ideas.

"Sobrevuélame."

Porque nosotros, los seres humanos, tenemos necesidad de comer, pero también tenemos sed de ideas. Y no son inútiles vuestros esfuerzos porque en cada palabra, porque en cada gesto, la energía de vuestros cuerpos salta del escenario y se une a los nuestros. Todo esto no tendría ningún sentido si no fuéramos fuertes, si no fueramos ingenuos, si no fueramos contradictorios.

"Mira las nubes a nuestro alrededor, parecen flores."

Pero si hay una cosa que nos une, a todos nosotros, humanos, es la vida. Hay que luchar por ella. Pero la vida no vale mucho si con ella no está la libertad. Y sí, vivimos ahogados y reprimidos por las estructuras podridas y sórdidas del poder, pero también tenemos la posibilidad de crear.

"Él.- Las mujeres no lucha.
Ella.- Mi vida va mucho mas allá de cualquier hombre, de cualquier ciudad."

Y la imaginación no puede, no debe y nunca será retirada de nosotros. porque eso es lo que nos hace humanos, porque es ella la que nos permite vivir en sociedad, porque mientras luchemos por nuestra libertad seremos fuertes y estaremos unidos. Seremos iguales. Sin embargo, qué carajo, si vosotros casi me quitais la esperanza.

"Si por fin sabéis a cuánto queda el cielo de la tierra, ¿por qué seguís así?"

Pero gracias a Dios, las luces se encendieron. Desperté del trance y pude ver que aún tiene que haber algo por hacer. Aunque lo único que nos quede sea escribir o actuar o participar del mundo con obras de teatro para unos pocos, iniciados. Y por otro lado se plantea el desafio de cómo llegar a un público cada vez más escéptico y adormecido. Confortablemente adormecido.

"Quiero tan sólo una certeza para aferrarme a vivir."

Muere, Numancia, muere, que con tu muerte también muere todo mi odio en una catarsis que me hace llorar, incluso con los ojos secos, que se abren alerta y me previenen contra, ahora sí, literalmente contra, los hipócritas que aún tratan de dominarnos.

"Nosotros somos el mensaje."

Muere, Numancia, para que tu público tenga la oportunidad –aunque sea ínfima– de renacer. Y así el público se va para casa. Tranquilo, pienso, aparentemente tranquilo, pero con el corazón limpio de odio y abierto a nuevas possibilidades de existir.

"Sin futuro, los visionarios son los primeros en extinguirse."

APLAUDIDOS DE PÉ GANHARAM UM EXCELENTE AO SOM DE BRAVO!

"Recuerde: permanezca siempre al lado del cristal que le corresponde."

*       *      *

Querido Ovatsug, muchísimas gracias de corazón.

Podéis leer el texto original en Inteligenti@, su página web. Si os apetece leer el texto de Muere, Numancia, muere, podéis descargarlo desde aquí. Y si vivís en Madrid o podéis acercaros, quedan cuatro días de función en la Sala Triángulo: los próximos 16, 17, 23 y 24 de noviembre.

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