¡Asesinato! ¡Intriga! ¿Astrónomos?: los hechos reales en los que me basé para escribir Exhumación

Jens Vellev al lado del féretro de Tycho Brahe
en la Iglesia de Týn, en Praga
- Fotografía de la Universidad de Aarhus
En noviembre de 2010, la prensa internacional se hizo eco de la exhumación en Praga del cuerpo de Tycho Brahe.

La tuiteatrera @mixdevil66, que asistió a una de las funciones de Exhumación, programada actualmente en la Sala Tú de Madrid, me retrotrajo a este artículo publicado en The New York Times que sirvió, en su momento, para consolidar el fundus bibliográfico de esta obra teatral.

Espero que resulte de vuestro interés (quienes queráis leer el artículo en inglés, clicad aquí).


















¡Asesinato! ¡Intriga! ¿Astrónomos?
por John Tierney

Cuando científicos daneses y checos exhumaron los restos del astrónomo Tycho Brahe en Praga este mes de noviembre, dieron con algo más que unos cuantos huesos y cabellos. Encontraron algo que ha escapado a los astrónomos durante cientos de años: una historia con gran potencial de taquilla.

Los reyes de Dinamarca Frederik II y Sophie, y Tycho Brahe
Se trata de una amalgama entre Amadeus, El código Da Vinci y Hamlet: una lucha a muerte por el secreto del universo entre Tycho, intrépido noble danés con nariz protésica, aleación de oro y plata, y el aún desconocido Johannes Kepler, su frágil y celoso ayudante alemán. La historia también incluye un sicario a sueldo internacional, contratado después de que un príncipe danés se convierta en rey y sospeche que Brahe yace con su madre, ¡e incluso puede que sea su padre!

Acude al rescate la comedia, encarnada por un alce bebedor de cerveza, mascota de Tycho que deambulaba por su castillo, y un bufón llamado Jepp, un enano que se sienta debajo de la mesa de Tycho y parece ser que posee poderes clarividentes.

Jose Gamo, Carmen Mayordomo e Iván Ugalde
en Exhumación - Fotografía de Guillermo Casas
Obviamente, los científicos que analizan los restos de Brahe se mantienen alejados de toda esta rumorología, incluyendo la aserción de que Brahe mantuvo un romance con la reina danesa que inspiraría Hamlet. El arqueólogo que dirige el equipo advierte que, aunque se confirmasen las sospechas de que Brahe habría muerto envenenado con mercurio, no necesariamente probaría que hubiera sido asesinado, y mucho menos permitiría identificar al asesino. Los típicos científicos. Afortunadamente para Tycho y Kepler, Hollywood nunca permite que la ausencia de datos se interponga en la trayectoria de un guión. No hay evidencia de que Antonio Salieri envenenase a Mozart, y mira lo que la película Amadeus logró por las ventas de sus discos. La única dificultad para un guionista sería la elección de un asesino entre todos los candidatos que compiten, además de decidirse entre la pronunciación latina clásica de Tycho o su pronuntiatio restituta, aplicada al cráter lunar que lleva su nombre. La película se abriría, por supuesto, con el duelo en 1566 que le costó a Tycho, con 20 años de edad, una buena parte de su nariz: una lucha a espada, posiblemente provocada por una discusión sobre matemáticas, o tal vez por una predicción astrológica errónea. En poco tiempo, Tycho se hace con una nariz de metal, una isla con castillo y un observatorio, financiado por el rey de Dinamarca y equipado con los instrumentos más precisos e innovadores para el estudio de los planetas y las estrellas.

Tycho adquiere prestigio gracias a la identificación de nuevas estrellas, como una supernova, pero después de la muerte de su mecenas, Tycho se encuentra en desgracia con el hijo y sucesor, Christian IV. Tycho se exilia a Praga y le acoge un nuevo mecenas, Rudolf II, emperador del Sacro Imperio Romano. Allí tratará de publicar décadas de observaciones astronómicas al tiempo que confía en demostrar que todos los planetas, excepto la Tierra, giran alrededor del Sol, que gira a su vez alrededor de la Tierra.

Para ayudarle con los cálculos, cuenta con Kepler, de 28 años de edad, quien cuenta con su propio modelo del universo. Kepler, devoto luterano y copérnico, cree que Dios creó la “armonía” cósmica concertando las órbitas de los planetas alrededor del Sol, distanciadas entre sí por ciertas figuras geométricas (los cinco "sólidos platónicos"). Tycho presenta a Kepler ante el emperador e intercede por él para que el emperador le nombre matemático imperial, pero antes de que se formalice el nombramiento de Kepler, Tycho enferma repentinamente y muere once días después, a la edad de 54 años.

Cráneo obtenido de la exhumación de Tycho Brahe.
Los cabellos analizados se obtuvieron de su bigote
- Fotografía de la Universidad de Aarhus
¿Qué lo mató? En el momento de la muerte de Tycho, en 1601, la culpa recayó en la imposibilidad de hacer sus necesidades mientras bebía profusamentee en un banquete, lo cual supuestamente lesionó su vejiga y no le permitió orinar en adelante -los daneses todavía invocan a veces a Tycho cuando necesitan excusarse durante una comida-. Más tarde, los expertos médicos descartarían este suceso para concluir que Tycho sufría alguna patología renal.

En la década de 1990, se analizaron algunos cabellos de Tycho. Los investigadores informaron de altos niveles de mercurio, así como de una elevada dosis absorbida durante diez minutos en su último día de vida.

Estos hallazgos inspiraron Intriga celestial: Johannes Kepler, Tycho Brahe y el asesinato tras uno de los mayores descubrimientos científicos de la historia, un libro publicado en 2004 por un matrimonio de periodistas, Joshua Gilder y Anne-Lee Gilder. Los Gilder argumentan que la evidencia obtenida a partir de los cabellos apoya dos intentos de envenenamiento por mercurio, uno en el momento del banquete y otro justo antes de su muerte, y que Kepler es el principal sospechoso porque poseía los medios, el motivo y la oportunidad.

Como ayudante que vivía en la casa de Tycho, Kepler tuvo acceso a los compuestos tóxicos de mercurio del laboratorio alquímico y podría haberle envenenado en el momento del banquete, relatan los Gilder. Cuando Tycho comienza a recuperarse diez días después, elucubran que Kepler podría haberle administrado una segunda dosis porque fue una de las pocas personas que vio Tycho la tarde antes de su muerte.

Puede que un erudito profusamente religioso no parezca un buen candidato a asesino, pero los Gilder exponen que Kepler era un fanático infeliz y caprichoso. En un auto-análisis astrológico, él mismo detalló su "afición por el engaño" y las conspiraciones en contra de sus "enemigos", y decía que se hallaba bajo el “influjo de la rabia” de Marte. En sus irascibles ataques contra Tycho, se describía a sí mismo como "espíritu incontenible" y en cierta ocasión le comentó a un amigo que sentía la necesidad de atacar a Tycho con una espada.

Kepler envidiaba la posición privilegiada de Tycho y, sobre todo, le odiaba por impedirle el acceso al registro completo de sus observaciones, incluyendo los registros de los movimientos de Marte que Kepler consideraba esenciales para demostrar la validez de su propio modelo del universo. Kepler intentó varias veces acceder a los registros de Tycho -"arrancarle sus riquezas" a escondidas, tal como Kepler mismo se expresó-, pero Tycho nunca cedió y obligó a Kepler a seguir trabajando en los cálculos que apoyarían la cosmología de Tycho.

Iván Ugalde como el historiador Ivan Shedar
en Exhumación - Fotografía de David Ruiz
"Kepler ambicionaba demostrar su visión de la arquitectura divina del universo de Dios", declara Joshua Gilder en una entrevista. "Cada vez que siente que Tycho se interpone en su camino, Kepler se siente estallar. ¿Es posible que Kepler matase por un sueño? Observo el mundo a mi alrededor y compruebo que sucede a diario. Kepler se había sentido despreciado y marginado toda su vida. Esto le haría famoso."

La teoría de los Gilder no le parece tan plausible a Owen Gingerich, experto en Kepler y profesor emérito de astronomía en Harvard. "El mayor problema de la teoría", dice el doctor Gingerich, "es que en este punto Tycho estaba presionando muy insistentemente al emperador Rudolf para que nombrara a Kepler matemático imperial. Los acontecimientos se precipitaron en la fase final de la negociación. Hubiera sido muy peligroso para Kepler liquidar en ese momento a su intercesor principal".

Sin embargo, finalmente las cosas le fueron bastante bien a Kepler, porque después de la muerte de Brahe consiguió el trabajo, así como los registros de Tycho, a pesar de que éste los legase a su familia. Kepler se hizo con ellos y no los soltó hasta conseguir que el emperador intercediera ante los herederos y le permitieran concluir el proyecto y publicar las observaciones sobre Marte.

Kepler no consiguió probar su modelo de arquitectura divina, pero se dio a conocer de todos modos, gracias a los registros y la visión de que el Sol ejercía algún tipo de atracción hacia los planetas. Utilizando los datos de Tycho, formuló sus famosas leyes del movimiento planetario y descubrió que los planetas viajaban alrededor del Sol en órbitas elípticas, no circulares. Si él cometió el crimen, definitamente le compensó.

El otro sospechoso de asesinato es Eric Brahe, familiar sueco de Tycho que se alojaba en su casa. Eric asistió al banquete fatídico y su diario contiene entradas incriminatorias aludiendo a su papel en el envenenamiento, relata Peter Andersen, profesor de literatura en la Universidad de Estrasburgo en Francia. El profesor Andersen argumenta que Eric tenía problemas económicos y fue contratado por el nuevo rey danés Christian IV.

El profesor Andersen posee varias hipótesis que explicarían las intenciones del rey. Una de ellas es sobre un científico, asesor real y copérnico enemistado con Tycho. Una hipótesis más cinematográfica -y edípica- es que Tycho se hubiera acostado en secreo con la madre de Christian, la reina Sophie, lo cual podría convertir a Tycho en el padre de Christian. El profesor Andersen sostiene que los rumores sobre el romance real de Tycho promovieron a la obra de Shakespeare Hamlet.

Jans Vellev, Petr Velemínský y Zdeněk Dragoun
examinan los restos de Tycho Brahe
- Fotografía de la Universidad de Aarhus
El profesor Andersen está solicitando que la actual familia real danesa permita la exhumación de Christian para comparar su ADN con el de Tycho, pero no confía en obtener una respuesta inmediata. Esto le pertoca a Jens Vellev, arqueólogo de la Universidad de Aarhus en Dinamarca, que lidera el proyecto, quien tardó casi una década en obtener el permiso para exhumar el cuerpo de Tycho.

El profesor Vellev sospecha que el envenenamiento con mercurio de Tycho puedo venir ocasionado por una ingesta accidental en su laboratorio o por un medicamento administrado ante problemas urinarios. Esa teoría es compartida por Lawrence Principe, historiador científico de la Universidad Johns Hopkins, y experto en alquimia. El profesor Principe sostiene que es temerario acusar a alguien de asesinato sin pruebas directas, algo que respetan los académicos y los fiscales, no así, por supuesto, los productores de Hollywood. Ellos no tendrían reparos en acusar a los dos hombres -tal vez Eric proporcionará la primera dosis en el banquete y Kepler dispensara la segunda después-. La principal preocupación de estos productores, cuando lanzasen el proyecto, giraría en torno a la respuesta de un ejecutivo de un estudio convencional: "Mire, usted tiene varios elementos interesantes para trabajar. Me encanta el sexo real y el veneno y el duelo -¿podríamos llamarle Nariz de Oro?-. El bufón clarividente es un bonito recurso, y entiendo perfectamente el conflicto entre Tycho y Kepler, noble con alto nivel de vida encuentra a plebeyo atormentado, pero... ¿por qué tienen que ser astrónomos?"

29 de noviembre de 2010

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Figurín de Tycho Brahe para Exhumación
Para concluir, en enero de 2012, con motivo del estreno absoluto de Exhumación, se publicó esta entrevista en Artez, Desentrañar la verdad sobre el Hamlet real, con más información acerca de las analogías que unen la vida real de Tycho Brahe y la vida ficticia de Hamlet.

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