Las lejanías, 5

Carlos Be
Carlos preparado para coger cerezas - Fotografía de Jan Písařík
Por la tarde vamos a Radimovice u Želče a coger cerezas. Las cerezas no pueden cogerse de cualquier manera. Hay que calzarse con botas de agua para evitar los ortigales que abundan bajo los cerezos. En el caso de no llevar la ropa adecuada, mejor no tardes en descamisarte: las manchas de cereza son difíciles de quitar. Así fue como terminamos la tarde, con el torso desnudo contra el atardecer y las manos rojas de jugo de cereza. Esta podría haber sido una última tarde, sí, señor.

De regreso a casa, hacemos un alto en Bechyně. Este pueblo es conocido por ser la estación de destino de la primera línea de ferrocarril electrificada durante el imperio austrohúngaro, estamos hablando de 1903. Coincidimos en el puente de entrada a Bechyně con la llegada del tren. El tren comparte el mismo carril que los coches, así que nos toca avanzar lentamente tras los dos vagones de pasajeros por el Puente del Arcoíris. No tarda en formarse una larga cola detrás de nosotros. El río Lužnice, sesenta metros más abajo, trascurre lentamente ajeno al embotellamiento.

Bechyně
Bechyně
Bechyně cuenta con un monasterio franciscano del siglo XV. En la esquina noreste del claustro se erige una capilla dedicada a San Carlos Borromeo, el santo del día en que nací. En la iglesia se conservan algunas pinturas de diablos en las paredes cercanas a la entrada.

Por la noche regreso a mis libros. Hace tiempo que los observo con cierto recelo. Ahí están Enrique Vila-Matas, Eugenio Barba, Philip K. Dick... Bueno, no es exactamente recelo. Es otra cosa. Sé que no me van a seguir, pesan demasiado y cada vez las distancias recorridas son mayores. Cada libro en mis manos es una futura despedida. Por ello, cada vez los aprecio más. Sé que jamás van a ser enteramente míos y eso, tal como ocurre con las personas, es esencial para amar de verdad.

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Techo de la nave principal de la iglesia dedicada a la Asunción de Nuestra Señora del monasterio de Bechyně
- Fotografía de Marie Šechtlová

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