Las lejanías, 6

Fotograma de Návštěvníci (Los visitantes)
Fotograma de Návštěvníci (Los visitantes)

Praga, 21 de julio de 2013

El pueblo de Pelhřimov, conocido también como la Puerta a las Tierras Altas por encontrarse al pie de la frontera natural entre Bohemia y Moravia, se caracteriza por una amplia lista de atractivos muy particulares, entre los cuales destacan su Museo de Récords y Curiosidades, la cepillería más prestigiosa de toda la república o haber acogido en sus calles a principios de la década de los ochenta el rodaje de una de las series de ciencia-ficción más célebres de la televisión: Návštěvníci, conocida en España como Los visitantes.

A diez kilómetros de Pelhřimov, adentrándonos en las Tierras Altas, encontramos la montaña de Křemešník, antiguo lugar de peregrinación. Una iglesia barroca del siglo XVIII corona la cumbre de un espectacular via crucis. Los exvotos, de oro y plata, cuelgan de las columnas de la nave. Uno de los sacerdotes más recordados del templo fue František Bernard Vaněk, sacerdote y autor deNa krásné samotě (En la bella soledad). Por sus sermones contrarios abiertamente a los nazis, sería detenido por la Gestapo en 1942 y moriría un año después en el campo de concentración de Dachau.

El guía que nos acompaña durante la visita termina el recorrido tocando el órgano parroquial situado al pie de la iglesia. En el presbiterio, de planta triangular, se erige un sagrado corazón inmenso, de un rojo tan intenso como el de una granada abierta.

Concluimos la jornada con cerveza, sentados alrededor de un tablero de Dostihy a sázky (Carreras de caballos y apuestas), juego de mesa prohibido durante el comunismo sin lugar a dudas por su reglamento, muy similar al Monopoly. El juego consiste en comprar los mejores caballos de carrera, apostar por ellos y arruinar al contrario. Para ser mi primera partida, no lo hago tan mal, aunque no tardo en caer en la bancarrota. Más tarde descubro que soy el único que no ha hecho trampa.

Dostihy a sázky (Carreras de caballos y apuestas)Praga, 23 de julio de 2013

Sueño mucho. Hacía tiempo que no soñaba y, de nuevo, sueño mucho. Sólo encuentro una explicación: mientras dirijo teatro, no sueño por las noches; será porque sueño despierto, durante los ensayos. Ahora que vuelvo a escribir, las noches se colman de sueños.

Esta mañana han cortado la hierba del parque de detrás de la casa. Después de las lluvias ya llegaba hasta la cintura. Los tallos se secan rápidamente al sol y despiden un olor a pan que me recuerda al horno de Quintana del Castillo, donde por primera vez vi una pala de panadero sin entender que algo tan pesado pudiera levantarlo un solo hombre, imaginaos lo pequeño que era yo por aquella época. Desde entonces siempre he visto a los panaderos como héroes.

A mediodía, me sacan de la escritura unos golpes sordos que entran por la ventana y me asomo afuera. En el jardín trasero de su vivienda, un vecino entrena sin camiseta. Envuelto en sudor y olor a pan, golpea con los puños descubiertos un saco de boxeo que cuelga de la pared. Regreso a mi escritorio y concluyo el acto primero de Autostop, la escena en la que Dana orina, temerosa, enfrente de una hilera de camioneros. Una escena sobre el deseo.

*   *   *
Via crucis de Křemešník
Via crucis de Křemešník

¿Quieres compartirlo?

0 Comentarios