Las lejanías, 11

Bogotá, 9 de octubre de 2013

Hoy he desayunado tamal, chocolate caliente y un cruasán en Mi Favorito, un restaurante familiar en la carrera quinta, muy cerca de casa. Acabo de escribir "casa" y me sorprendo a mí mismo y es que mis anfitriones están convirtiendo mi estancia en Bogotá en un segundo hogar, si es que tengo un primer hogar en algún lugar.

La luz en Bogotá posee un resplandor níveo, por algo estamos a 2.600 metros de altura sobre el nivel del mar. Este fin de semana me apetece hacer un poco de turismo, me gustaría subir al cerro de Montserrate, con su capilla dedicada nada más ni menos que a la Moreneta catalana. A veces cuesta ignorar las señales, la vida es muy caprichosa.

La gerente del Teatro Camarín del Carmen se llama Margarita y es rubia. Hoy me muestra las instalaciones del teatro. Descendemos por una escalera a oscuras para conducirme a los camerinos situados debajo del escenario. Yo me quedo paralizado a medio camino, no veo el siguiente peldaño. Le pido que encienda las luces, por favor, y me responde desde la negrura: "Dicen que las rubias vemos en la oscuridad". Un escalofrío me recorre entero.

Las dos primeras horas del ensayo las dedicamos a trabajar la primera escena entre Aunia y Buntalos, una pareja separada por la guerra. Los actores Lina María Millán y Camilo Buitrago son incansables en escena. Los demás actores llegan a las dos horas y van sentándose en la primera fila del teatro, observando el trabajo de sus compañeros. Vamos bien, vamos muy bien.

Lina María Millán y Camilo Buitrago como Aunia y Buntalos en un ensayo de Muere, Numancia, muere


Bogotá, 10 de octubre de 2013

Sigo a la espera de la cédula de extranjería. He conseguido antes una tarjeta de crédito colombiana que la cédula.

Revisando la ficha técnica del Teatro Camarín del Carmen, descubro que cuento con un espacio escénico de 220 metros cuadrados. Casi ná. Ya tengo los primeros bocetos de los figurines de Muere, Numancia, muere o, mejor dicho, los garabatos. La primera escena de la obra está quedando muy divertida. En ella, los perros Pocho y Pequitas, apremiados por el general romano Scipio, intentan deshacerse del cuerpo sin vida de una mujer mientras el público entra en la sala. Gloria Helena Corredor, Camila Vanegas, Fernanda Rodríguez y Lina están muy cómicas.

Por la noche, bajo la atenta mirada de Cecilia, preparo mi primera arepa colombiana, una de choclo, con huevo. Definitivamente, a ella le quedan mucho más ricas.

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