Las lejanías, 16

Bogotá, 28 de octubre de 2013:

Durante la primera semana de ensayos de Muere, Numancia, muere, solicité a los actores referentes actuales de su país que les remitieran al cerco padecido por los numantinos en el siglo II antes de nuestra era:

Se habla de la Unión Patriótica, partido político de izquierdas fundado en 1985 y disuelto en 2002 cuyas filas fueron diezmadas por el narcotráfico, la seguridad del estado y las organizaciones paramilitares. En total, más de 5.000 afiliados del partido exterminados y una cifra indeterminada de desaparecidos.

Se habla de los campesinos, protagonistas este mismo año del paro nacional agrario que ha dejado tras de sí una estela de 12 muertos, varios desaparecidos y medio millar de heridos.

Se habla del colectivo teatral y de su sempiterno espíritu de resistencia, y de la comunidad LGTBI (la I la desconocía, corresponde a la sigla de Intersexual).

Se habla de los habitantes de la calle.

Se habla de los kogui y de la simbología del sombrero que lucen, el tutusoma; y de los suicidios sistemáticos de los emberá, tema que el Teatro Varasanta aborda magistralmente en su montaje Arimbato, el camino del árbol.

Se habla del M-19, movimiento de sublevación contra la corrupción política, nacido el 19 de abril de 1970.

Se habla del resentimiento, de la memoria y de la identidad.

De todo ello hablamos durante la primera semana de ensayos y en adelante. En la quinta semana, la que ahora nos ocupa, la actriz Alejandra Suárez se enfrenta a la tarea de defender la decisión de su personaje, la numantina Navia, quien se autoinmola por mantener su honor; mientras que su cuñada Aunia, interpretada por Lina María Millán, decide resistir el embate de las fuerzas opresoras hasta el último aliento de vida que le quede. Hoy en día, en definitiva, seguimos hablando de Numancias.

Bogotá, 29 de octubre de 2013:

Hoy he conocido a los otros dos directores invitados por la Universidad Distrital Francisco José de Caldas: el francés Daniel Soulier y el ecuatoriano Wilson Pico. Unas eminencias. Hemos almorzado junto con Borys Bustamante, el vicerrector de la universidad; Alexis Ortiz, el director del Centro de Relaciones Interinstitucionales; Elizabeth Garavito, la decana de la Facultad de Artes; Sandra Ortega, la coordinadora del Proyecto Curricular de Artes Escénicas y Alexander Cruz, su productor.

Durante el encuentro, descubro que Pico está considerado en Ecuador el pionero de la danza contemporánea. Estrena el 13 de noviembre en el Teatro Varasanta. Le seguirá el montaje de Soulier, el 23, en el mismo teatro que un servidor, el Camarín del Carmen. Soulier, además de director es autor e intérprete, y está montando El gran teatro del mundo de Pedro Calderón de la Barca. Qué ganas de ver sus trabajos.

Bogotá, 30 de octubre de 2013:

El taxi cruza la ciudad de noche. Regreso de una cena con la directora teatral Katalina Moskowictz, el coreógrafo Raúl Parra y Soulier. Las fachadas se suceden interminables y tras ellas sólo distingo a imaginar vidas tristes. Es la vigilia de todos los santos, de todos los muertos.

Tomamos la circunvalación para entrar en la localidad de La Candelaria. Dicen que la circunvalación es peligrosa porque existen bandas que rompen con bujías o revólveres los vidrios de los coches en marcha para robar en su interior.

Dicen que existe una parte de la ciudad donde entras y desapareces para siempre. Dicen que una vez entró allá un circo y nunca más se supo de él, desaparecieron la tropa y todos los animales que viajaban con ellos.

Dicen también que existe una droga que te extingue para siempre en una única toma. Se llama bazuco y consta de base de cocaína mezclada con raspadura de ladrillo.

Dicen que Bogotá es una ciudad dura y creo que tienen razón.

*   *   *

Sigue leyendo: Las lejanías, 17Las lejanías, 15

¿Quieres compartirlo?

0 Comentarios