Las lejanías, 22

Madrid, 21 de diciembre de 2013

Semana de locura en Madrid. Muchos reencuentros esperados, aunque no todos los que quisiera en tan poco tiempo: hacía más de seis meses que no pisaba la capital.

Madrid, 22 de diciembre de 2013

Esta mañana la terminal T4 se presenta muy aburrida para los operarios del aeropuerto y en el control de embarque deciden entretenerse con mi móvil. Después de cachearme -no conocía aún esa nueva técnica de cacheo que consiste en introducirte los dedos dentro del pantalón y recorrer con los dedos la goma de los calzoncillos en todo su perímetro-; después de cachearme, decía, recupero mis pertenencias y descubro que me han extraviado el móvil. Al final logro dar con él -tras demostrar ante una cámara que era mío apagándolo e introduciendo el pin- y los operarios se lavan aduciendo que han actuado “según normativa”. A la hora de pedir responsabilidades, todo el mundo desaparece como en un cartoon infantil y me quedo frente a frente con el pobre policía de turno que ha aparecido allí sin entender nada y sólo puede encogerse de hombros.

La Pensión de las Pulgas, donde hemos estado estos días de cásting
Ya hemos cerrado el cásting para Dorian. Tengo que confesar que me ha sorprendido la calidad de la nueva generación de actores. A Praga me llevo unos cuantos currículums que revisar.

Ahora mismo estamos esperando para embarcar. Como ya había comentado en alguna ocasión, Bogotá me ha cambiado, sí. Me ha endurecido. En esa ciudad donde el miedo está tan a la orden del día, endurecerse es la única opción viable de las dos que ofrece. Espero que no se me haga callo.

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