Las lejanías, 23

Viena - Fotografía de David Goliáš

Praga, 25 de diciembre de 2013

Qué extraña es la ausencia. Llegar a una ciudad y encontrarte que nunca más te recibirá esa persona. Y relees el último email que tenías pendiente de responderle y recuerdas la última imagen que conservas de cuando se despidió de ti porque sabía que volvías a irte de viaje. Y ahora, con la garganta un tanto anegada, pienso que cuando viajo puede ser la última vez que os vea, y pensar eso, lo siento, damas y caballeros, eso es una putada.

En septiembre, el día antes de volar hacia Bogotá, un gran amigo me dedicó unas palabras muy bellas: “Eres como los cometas, lo mejor de ti es la estela que vas dejando”. Pero cuando alguien desaparece, sientes que parte de esa estela se ha desintegrado y por un instante pierdes el equilibrio en el vuelo y cuesta maniobrar sobre todo por las lágrimas.

Hoy no celebramos la navidad.

Praga, 26 de diciembre de 2013

Nos cruzamos en la antesala de Kino Aero con Jan Budař, el protagonista masculino de La mujer sin piano. Qué gran actor. Y en cuestión de minutos, una gran película: La grande bellezza. Muy recomendable.

Viena, 27 de diciembre de 2013

La exposición en el Kunstforum dedicada a Jean-Michel Basquiat y Andy Warhol es una maravilla. Me quedo con Empire, un cuadro muy sencillo de Jean-Michel Basquiat con una combinación de colores muy poderosa. Algún psicoanalista tacharía el cuadro de muy fálico, además, pero me da igual.

Los monjes del monasterio de San Pedro venden sus productos en una tienda muy particular. Allí probamos algunas de sus últimas extravagancias, deliciosas todas ellas, a destacar: unos dulces con sabor a incienso natural y los chiemseer lebkuchen, unos bizcochos con base de pan ázimo realizados por monjas que viven en un isla en Bavaria.

Praga, 1 de enero de 2014

Una buhardilla de amplios ventanales en el centro de Praga. Sentados en unos amplios sofás orientados hacia las vistas, contemplamos los tejados encendidos de colores bajo los fuegos artificiales que festejan el nuevo año. En el piso de abajo suena un piano y en breve estaremos todos cantando, bailando y disfrutando. También se sumará un acordeón y, a las seis de la mañana, ya en calle, descubriremos que el primer día, tan perezoso, aún no ha amanecido.

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