Carlos Be y la creación teatral

Carlos Be - Fotografía de Tristán Pérez-Martín

La revista digital de artes escénicas Que revienten los artistas publica esta entrevista a un servidor. ¡Muchas gracias, QRLA!

¿Cómo surgió The Zombie Company?

En el año 2003, Fran Arráez me anima a montar Eloísa y el domador de mariposas, mi primera obra teatral, y la estrenamos en el Teatro Artenbrut. Vivíamos en la Barcelona más bohemia de inicios de siglo y nos dábamos cita en un ático inmenso en el barrio del Borne, en la calle Mercaders. De aquella época conozco también a Mentxu Romero, que ahora mismo actúa en Autostop junto con Juan Caballero en el Teatro Lara y es que, en torno al año 2010, llegamos los tres a Madrid, sede actual de la compañía, y aquí seguimos.

¿Cuáles son las premisas para seleccionar los proyectos de la compañía?

La compañía se funda para poner en escena mis textos. En la mayoría de los montajes, la dirección corre por mi cuenta pero hay un par de excepciones maravillosas en las que profesionales muy allegados han tomado las riendas de los montajes: Álex D. Capo, que dirige Noel Road 25: a genius like us en 2005, y Fran Arráez, que firma la dirección de Autostop.

También existe una excepción en lo que concierne a la autoría: hace dos años presentamos en el Teatro Lara la lectura dramatizada de Locuras cotidianas de Petr Zelenka, un autor contemporáneo checo sin parangón, lo cual nos permitió conocer a actores afincados en Madrid de la talla de Alfonso Torregrosa, Esperanza Elipe, Pepa Rus e Iván Ugalde, entre otros.

¿Qué balance haces de estos años de existencia de la compañía?

Muy bueno. Después de diez años, hemos tenido el privilegio de trabajar con grandes profesionales de la escena y hemos compartido, aprendido y mejorado en muchos aspectos, ¡y queremos que continúe así!

¿Es importante tener unos colaboradores habituales en el equipo artístico y técnico?

Por supuesto, aunque siempre estamos abiertos a nuevos talentos. En principio, el equipo artístico-técnico de un espectáculo se plantea según las necesidades concretas de esa propuesta, independientemente de los equipos de otros espectáculos de la compañía. Es verdad que hay profesionales, como el iluminador Jesús Antón y el escenógrafo Alberto Puraenvidia, por ejemplo, con los cuales es un honor contar entre las filas de los Zombies proyecto tras proyecto.

Has escrito o adaptado textos para The Zombie Company. ¿Se modifican en los ensayos?

Depende el texto. Hay obras que se han escrito ex profeso para sus actores, como Peceras y Elepé, protagonizadas por Fran Arráez, Carmen Mayordomo e Iván Ugalde. Ello facilita que el texto, en principio, siente como un guante al actor sin olvidar el desafío que siempre debe representar para quienes encarnen esos papeles. En éste y en otros muchos aspectos, un montaje bastante excepcional fue el de Peceras –quienes la vieron recordarán los cerca de veinte minutos de improvisación a los que se enfrentan los actores nada más empezar la obra–. En Peceras los actores también generaron fragmentos de texto durante los ensayos como parte de la creación. En cambio, otras obras como Exhumación, Muere, Numancia, muere o Dorian requieren otro planteamiento desde los ensayos, pues son obras extremadamente frágiles a la hora de soportar modificaciones textuales.

Exhumación - Fotografía de Tristán Pérez-Martín

¿Cómo es el diálogo entre el director y el autor en los procesos?

Ese diálogo se resuelve desde el primer día de ensayo, cuando el director comunica a los actores y el resto del equipo que al autor hay que darle por muerto y cualquier duda se soluciona directamente con dirección. Aunque en realidad siga vivo, dice el director, vamos a tratarle con la holgura que sólo otorgan los autores muertos.

¿Qué evolución has hecho como dramaturgo a lo largo de tu trayectoria?

Sobre todo valoro la influencia positiva que el hecho de dirigir ha aportado a la escritura. Se aprende a controlar la organicidad del texto, a dominar la respiración del discurso, a que los actores que tomen impulso para volar ayudados por la cadencia del texto...

¿Cómo enfocas la escritura de un texto de encargo?

Como cualquier obra que escribo motu proprio, la verdad. Tengo que aclarar que he tenido la oportunidad de aceptar sólo encargos que me interesasen. Las propuestas buenas pueden llegarle al escritor de cualquier lado, hay que estar siempre atento a las necesidades de los demás y a las historias que quieren contarse.

¿Cómo surge el proyecto que presentáis en el Teatro Lara? Háblanos del texto y de cómo ha enfocado el director la puesta en escena.

El proyecto surge de la lectura de Falešný autostop de Milan Kundera por parte de Fran Arráez, su director. Fran me comenta que encuentra en este relato muchos paralelismos con el imaginario de mi obra y de ahí nace la necesidad de acercarlo a mi mundo.

La puesta en escena de Fran propone varios viajes: por un lado con el pensamiento de los personajes, que se recrea en un espacio diferente al del viaje real de Jupe y Dana, y que refleja a veces lo más oculto y a veces lo más externo y estereotipado de la relación; por otra parte, el propio juego en el que se embarcan los protagonistas, que es totalmente emocional y supone un reto para los actores, que han sido muy generosos y valientes dándolo todo y poniéndose en las manos de su director. También Jesús Antón y Alberto Puraenvidia, al cargo de las luces y la escenografía, han logrado recrear esos espacios irreales de pensamiento aportándoles mucha elegancia e ironía.

¿Qué montaje que hayas visto últimamente te ha interesado?

Los más recientes son bogotanos, del Teatro Varasanta y Proyecto 2046. Al viajar bastante últimamente tengo grandes lagunas y me pierdo muchos espectáculos, pero afortunadamente hay buen teatro en todas partes. A mi regreso a Madrid me gustó mucho La visita en La Casa de la Portera, escrita y dirigida por Antonio Muñoz de Mesa e interpretada por Rosa Mariscal e Iván Villanueva, un espectáculo de pequeño formato que roza la perfección.

Háblanos de las últimas experiencias como director fuera de España.

En otoño del año pasado dirigí en Bogotá Muere, Numancia, muere con estudiantes de último curso de interpretación de la Academia Superior de Artes de Bogotá, facultad de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. El espíritu teatral existe en todas partes del mundo y eso me permite sentirme como en casa en cualquier teatro, aunque debo confesar que la ciudad me sobrecogió. Recuerdo mi sorpresa inicial al comprobar con qué naturalidad los actores abordaban las escenas más violentas de la obra. No tardé en comprender los motivos. Siempre cuento que en Bogotá me habitué a ver muertos cada día por la calle y, junto a Cecilia García, la directora de Proyecto 2046, guardo una visión sin igual, la de las puertas del infierno, porque esas puertas existen y se encuentran en Bogotá, exactamente enfrente de una colchonería en la zona conocida como la Ele del Bronx. Gracias a estas visiones y más, comprendí que la violencia posee muy diversas dimensiones y me vi obligado a adaptar la puesta en escena de la obra a una intensidad inédita para mí. Como director supuso un reto que se logró con creces; pero como persona, fue aceptar algo muy duro.

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