Carlos Be, enfant terrible del teatro madrileño

UN DORIAN GRAY DEL SIGLO XXI por José Luis Romo - El Mundo

Ha estrenado en Colombia y acaban de premiarle en Praga, pero el dramaturgo y director Carlos Be sigue siendo un gran desconocido para un amplio sector del público madrileño. Ser un enfant terrible es lo que tiene. De su nueva propuesta, Dorian, ya se ha salido escandalizado más de un espectador. Algo que le satisface. "Allá la gente con sus prejuicios. A los que no los tenemos nos toca apechugar con los del resto. Está bien que ellos sufran nuestra falta de prejuicios", explica. La frase puede sonar a aforismo de Oscar Wilde y es que Dorian es como una "secuela en el siglo XXI" de El retrato de Dorian Gray. "Wilde siempre me ha interesado mucho, así que quería sacar ese subtexto gay de la historia a primer plano. Hacer mi primera obra abiertamente homosexual con un elenco únicamente masculino."

En su puesta a punto de la novela, el texto de Wilde se ha vuelto algo más Genet ("Querelle me encanta", reconoce), aunque respetando ese decadentismo tan del XIX y mezclándolo con el travestismo y el bondage. En concreto, con el shibari, una técnica nipona que fue una forma de tortura y que en el montaje da pie a una tórrida escena. "Quería que la obra tuviera la atmósfera de Teleny, una novela erótica autobiográfica de Wilde en la que describe las orgías de su tiempo". Al final, el sexo no importa tanto como el poder destructor de la belleza en esta arriesgada joya escénica.

¿Quieres compartirlo?

0 Comentarios