Carlos Be en Artez: 'Orgullo y satisfacción por un país ridículo'



Fotografía de Jan Písařík

Ese cielo tan alabado de Madrid parece hoy una charca infestada de sapos. Los helicópteros sobrevuelan la ciudad mientras croan sobre los ciudadanos de a pie en la víspera de la coronación de Felipe VI, ese rey que es rey, parafraseando a los dibujantes que dimitieron de El Jueves la semana pasada, “por cuestiones de semen”.

Hoy, miércoles 18 de junio, se celebra en el Teatro del Barrio, antigua Sala Triángulo, la presentación de Orgullo y Satisfacción, un cómic digital editado por ¡Caramba! en el que los dibujantes antes citados le dicen adiós a Juan Carlos I y dan la bienvenida a Felipe VI porque, tal como reza en su página web, “estas cosas si te las dejas dentro se acaban enquistando”.

Estos artistas, y digo artistas no sólo por su profesión sino también por la posición adoptada, la de defender su trabajo, acaban de cerrar la edición del cómic a las once de la mañana y ahora, a las seis de la tarde, irradian una extraña serenidad, suma sin duda del agotamiento y el regocijo. En apenas siete horas, comenta la moderadora del acto, Olga Rodríguez, ya se han vendido cerca de 15.000 ejemplares, algo “histórico” en el mundo de la edición española.

Paco Alcázar, Manuel Bartual y Luis Bustos acompañan en la mesa a Rodríguez y conversan a través de skype con Albert Monteys, Pepe Colubi, Manel Fontdevila y Bernardo Vergara. Eldiario.es retransmite el encuentro por streaming. Se trata de “un ejemplo a determinados sectores periodísticos” que permanecen bajo el yugo de la censura y los poderes fácticos de un país que ha demostrado, en esta ocasión gracias a internet, que se han quedado a la zaga de la libertad.

Se retiraron de la circulación 60.000 ejemplares de El Jueves. Esa portada nunca existió en papel, pero corrió por internet a la velocidad de la pólvora. La censura tropezaba por segunda vez en la misma piedra de El Jueves. La primera vez fue hace unos años, en aquella portada mostraban a los príncipes en un intento de trabajar por conseguir 2.500 euros. La casa real quiso evitar su publicación y aquello colocó la portada en la palestra pública.

En esta segunda ocasión, los dibujantes cuentan que recibieron la orden de los editores de RBA de no publicar esa portada en la que Juan Carlos I le transfiere una corona hedionda a su hijo; “una portada descriptiva”, apuntillan encogiéndose de hombros con ironía. La plantilla quedó muy sorprendida. Hasta ahora los problemas de censura en El Jueves siempre habían sido “pocos y externos”. Sabían que ellos eran un rara avis dentro de las colecciones que pertenecen a RBA, esa editorial que aconsejaba utilizar colores pastel en las portadas para vender más en los quioscos, pero nunca hasta ahora habían roto el pacto verbal de no entrometerse en el contenido de El Jueves. La semana pasada les pidieron a la redacción que la excepción a ese pacto verbal se hiciera efectiva sólo en el caso de esa portada, el interior del cómic podía permanecer intacto. Y empezaron las dimisiones. El primero fue Monteys y le siguieron muchos más, entre ellos Bartual, que no daba crédito ante las falsedades que estaban difundiéndose y cómo se intentaba poner en contra de ellos incluso a los lectores. Aquel Jueves no era el Jueves que estaba en sus mentes y se fueron.

Vergara comenta que Felipe VI inicia su reinado “en un contexto de doble imposición”, por un lado el de la coronación y por el otro el de la censura. Para el día siguiente se han prohibido manifestaciones en defensa de la educación pública, contra la impunidad por crímenes franquistas, así como enarbolar banderas republicanas en el tramo por el que transitarán los monarcas, sin contar con los arcos de detección de metales y los francotiradores que han ocupado los espacios públicos todo ello, supuestamente, para proteger a las multitudes de asistentes que rezan los rótulos de los telediarios y que aparecen diezmados ante los ojos de la realidad. La censura sufrida en El Jueves es un precedente muy peligroso para seguir en esas condiciones, reflexiona Vergara. “No contemplo la posibilidad de volver.”

Nadie sabe si Orgullo y Satisfacción será un número único o se convertirá en la nueva revista que acompañe a Mongolia en los quioscos, esta semana bastante desolada en las estanterías: El Jueves acaba de salir a la calle con una portada sobre fútbol. Para la gente de teatro que no lo sepa, el fútbol es un juego competitivo que consiste en correr tras un balón, aunque ahora no recuerdo si al balón se le dan patadas o tortazos. Cultura, vamos. En cualquier caso, esta tarde de miércoles, el escenario de un teatro ha vuelto a convertirse en un frente activo contra la censura y la mentira. Esto sí es motivo de orgullo y satisfacción.

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