Cara Be: Rinoceronte del Centro Dramático Nacional

Rinoceronte:
Homo homini lupus

Fernando Cayo y Pepe Viyuela como Juan y Berenger respectivamente en Rinoceronte - Fotografía de Valentín Álvarez
Fernando Cayo y Pepe Viyuela como Juan y Berenger respectivamente
en Rinoceronte - Fotografía de Valentín Álvarez

Antes de caer el telón, Berenger grita al público: "¡Qué feo soy! ¡Pobre del que quiera conservar su autenticidad! ¡Bueno, tanto peor! ¡Me defenderé contra todo el mundo! ¡Mi carabina, mi carabina! ¡Me defenderé contra todo el mundo! ¡Soy el último hombre y seguiré siéndolo hasta el fin! ¡No me rendiré!"

Ser un ser humano es paradójico, porque en cualquier momento puedes dejar de serlo. Ya lo dijo William Shakespeare en la frase que sintetiza todo Hamlet, y Eugène Ionesco lo repite en su Rinoceronte. Esta obra teatral escrita por el autor rumano en 1959 habla de esta paradoja desde el absurdo, y construye y destruye personajes y situaciones del mismo modo que nosotros mismos nos construimos y destruimos en el día a día. Dicen que la obra era una crítica contra el totalitarismo. Hoy en día es una obra que carga incluso contra el amor.

Hay que celebrar que el CDN se haya embarcado en esta producción de una envergadura artística y técnica tal que sólo un teatro público podría asumir, al tratarse de un autor que no se prodiga en el ámbito comercial. Permitidme que hable primero de aquellos artistas que no dan la cara, literalmente, en escena. La escenografía de Rinoceronte es tan simple y tan completa a la vez como lo es una gran idea, y además no tiene nada que envidiar a muchas escenografías operísticas, imponentes en su mayoría, tan imponentes como vacuas. Así mismo, la compenetración en la totalidad de la dirección de arte embriaga: Paco Azorín firma la escenografía; Valentín Álvarez, la iluminación; y Ana López, habitual de los montajes de Kamikaze Producciones, el vestuario. Les arropa un exquisito espacio sonoro diseñado por Luis Miguel Cobo, y no puede dejar de mencionarse el trabajo en la creación de las máscaras de Asier Tartás.

Pepe Viyuela como Berenger en Rinoceronte - Fotografía de Valentín Álvarez
Pepe Viyuela como Berenger en Rinoceronte
- Fotografía de Valentín Álvarez
Y en la escena, se le nota disfrutar a Ernesto Caballero en la dirección de un texto que nutre su imaginación sin limitaciones ni censuras. El sublime Pepe Viyuela, en toda su verdad, encabeza un reparto que le sigue en estado de gracia, a pesar de alguna pequeña disparidad, por lo demás habitual en un elenco tan numeroso, que ya indica mi admirado Javier Villán en su crítica de El Mundo. Aparte, cabe destacar a Fernando Cayo quien, de la mano del movimiento escénico de la coreógrafa Marta Gómez, protagoniza una de las escenas más impactantes del montaje, más que recomendable en su totalidad, insisto. Para terminar, se agradece el preciso trabajo del coro, que agiliza escenas que por escritura enlentecerían la acción. Y, por supuesto, no hay que olvidarse de los enmudecedores ojos de Juan Antonio Quintana de nuevo. No se pierdan Rinoceronte, hasta el 8 de febrero.

Visto en el Teatro María Guerrero (Madrid) el domingo 21 de diciembre de 2014
Más información en la página del Centro Dramático Nacional 

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