Elepé: 'Una entrañable historia de amor, amistad, lealtad y compañerismo'

ELEPÉ por Estrella Savirón - A golpe de efecto

Después de su paso por La Casa de la Portera, Elepé de Carlos Be llega al Teatro Lara para demostrar que el surrealismo, la comedia y la vida en su faceta más descarnada no están reñidos, todo lo contrario, eso sí, como es habitual, haciendo gala de una capacidad de sorprender al personal tan difícil de conseguir como efectiva.

La obra comienza con la presencia en escena de Dejota, el mismísimo Carlos Be, dramaturgo y director, que se resiste a ser un testigo externo de su propia creación y, como un personaje que está pero que no está, se mantiene en escena durante toda la obra, con su mono blanco con rayas negras y sus enormes cascos, siendo testigo callado de lo que sucede en escena y amenizando al personal con la música de Mirko Jumilla y los éxitos más ochenteros. Una selección musical muy acertada que te conduce paso a paso por toda esta intensa y divertida historia.




Superada la primera impresión de ver en escena a Carmen Mayordomo y a Fran Arráez caracterizado de mujer, y después de la aparición de la primera sonrisa en el rostro, empezamos a darnos cuenta de que no estamos ante una simple comedia con personajes peculiares y música de los ochenta, sino ante una entrañable historia de amor, amistad, lealtad y compañerismo: una historia que va más allá de la superficie y que, al igual que te hace reír, deja en algunos momentos un pesado poso en el interior. Estos personajes, más allá de sus excentricidades innatas, tiene la cercanía cotidiana de los que están acostumbrados a luchar por sobrevivir, a salir adelante, a darse cabezazos contra las paredes, a casi siempre perder y casi nunca ganar, vamos por ser simplemente ‘uno de los nuestros’ y al mismo tiempo tener la capacidad de reírme de todo, de todos y hasta de ellos mismos.

Acostumbrados como estamos a historias de corrupción, egoísmo y traición, lo que finalmente nos sorprende son las pequeñas historias humanas, cotidianas y emotivas. Es cierto, que el universo de nuestros personajes es muy particular, pero eso les hace incluso más humanos y naturales. Pero, sobre todo, la obra es divertida e irónica, con una naturalidad e incluso cierto grado de ingenuidad que le convierten en un espectáculo único y con un sello muy especial. Una sorpresa tras otra, mucha chispa contenida en las palabras, en los actos y en los sentimientos de los protagonistas, risas y risas con un puntito de verdad amarga, todo un logro.

La escenografía es sencilla pero suficiente para recrear dos apartamentos y un local, pero lo que realmente importa es el trabajo actoral, ya que esta obra se basa en las personas, en los personajes. Carmen Mayordomo, Fran Arráez, Iván Ugalde y Carlos Be realizan un trabajo magnífico, pero el peso de la obra lo soportan el carisma y personalidad de los personajes de Carmen Mayordomo y Fran Arráez. Carmen Mayordomo es Lucía, camarera cantante aspirante a actriz, cuyos miedos controlan su vida. Qué tendrá Carmen Mayordomo que borda los personajes humanos, melancólicos y castigados por la vida, manteniendo (cuando es necesario) una vis cómica muy especial. Tiene un sello muy personal que raramente decepciona. Fran Arráez es la Toñi, un personaje lleno matices, ternura y ese conocimiento innato que te da la vida y, aunque dice el refrán "Sabe más el diablo por viejo que por diablo", yo añadiría que "Sabe más el diablo por las hos…. que te da la vida que por diablo". Y Toñi está a vueltas de todo, ha perdido mucho pero sigue estando llena de luz y ternura. Tanto es así, que la Toñi (Fran Arráez) ha sobrepasados fronteras y ha buscado su independencia en un intento de mostrarse ante el mundo tal y como es y, de paso, explicar su trayectoria en un espectáculo llamado La Toñi Loving Tour. Personajes que buscan amar y ser amados desesperadamente.

Una comedia sin desperdicio.

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Elepé en el Teatro Lara
Domingos a las 13 h
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