Cara Be: La fiebre de Israel Elejalde, Teatro en Tránsito y Kamikaze Producciones

LA FIEBRE: PORNOGRAFÍA DE LA DUDA


Las ecósferas son sistemas cerrados e independientes, completos y autosuficientes. Y el sistema que habitamos es una ecósfera de la cual no es posible huir. Si acaso, enfermar, y si enfermas, tienes dos opciones: una, curarte y reincorporarte a filas; o dos, morir. Recordemos, al respecto, que la pediatría se instauró como especialidad médica durante la revolución industrial para evitar que la muerte infantil afectara la productividad de las cadenas de montaje cuya mano de obra no cumplía precisamente los baremos de edad actuales. Vamos, que la enfermedad nunca estuvo al servicio de esta sociedad.

El protagonista de esta obra también sufre una enfermedad, un acceso de fiebre durante uno de sus viajes por el extranjero. En el suelo del cuarto de baño de un hotel de mala muerte, imbuido por una lucidez que roza el exabrupto, se enfrenta a sí mismo y, por ende, a nosotros mismos, para que nos preguntemos si existe alguna respuesta a lo que consideramos los males de esta sociedad, una sociedad que es la nuestra y, como nuestra que es, hasta qué punto somos responsables de lo que ocurre y si está en nuestras manos cambiarlo. Y si somos personas decentes por tomar las decisiones que tomamos. Si nos sentimos decentes con nosotros mismos. Se plantea esta pregunta y muchas otras, e invalida otras tantas respuestas, devolviéndonos siempre, en un desasosegante vaivén sin final, al suspenso inicial de las interrogaciones.

¿Qué sucede cuando lo maniqueo entra en crisis y no se resuelve a menos que regresemos "al imperio del silencio, el gobierno de la ley"? Wallace Shawn escribió este monólogo tras un viaje a Guatemala en 1991 y empezó representándolo en los salones de sus amigos adinerados en Estados Unidos. Para la escena española lo han adaptado Israel Elejalde, también actor y productor del espectáculo, y Carlos Aladro, quien firma la dirección. La fiebre se presentó en la primera edición de Fringe Madrid en 2012 y actualmente se representa en la Sala Cuarta Pared. En un momento dado de la función el personaje que interpreta Elejalde promulga que "la vida debe ser celebrada, la vida es un regalo". Lo que se trata, sin lugar a dudas, de un regalo es ver esta función en manos de Elejalde: el actor consigue imponer el riesgo y la acción a un texto que en principio no lo facilita, convirtiendo la escena en un cuadro catártico en movimiento de una persona, porque éste es otro don de los personajes de Elejalde, que no encarna personajes, sino personas, tal es su grado de verdad en el escenario. Y es gracias a esa verdad que logra la cercanía con el público y epatarle con un sorprendente abanico de registros sin necesidad de otros recursos aparte de su talento: ríe, grita, llora, alardea, se contradice, se desespera y también duda, duda de todo y de todos y de una manera tan desnuda que roza lo pornográfico, para finalmente caer el telón, un final de oscuridad, sobre su catarsis frustrada porque, recordemos, ¿quién posee la respuesta?

Visto en la Sala Cuarta Pared (Madrid) el jueves 28 de mayo de 2015
Más información en la página de la Sala Cuarta Pared

¿Quieres compartirlo?

0 Comentarios