Las lejanías, 40

Madrid, 22 de julio de 2015:

Cerramos el taller intensivo de escritura teatral e interpretación con una muestra abierta donde leemos ante el público asistente los siete textos resultantes. No se trata de textos conclusos, porque nacieron apenas hace una semana: son primeras escenas que abordan historias complejas, elaboradas y sobre todo muy sentidas por sus autores que ahora tienen por delante la solitaria tarea de seguir buscando las palabras para plasmarlas en el papel y cerrarlas. Biribó Teatro nos ha acogido como un segundo hogar, es con gente así cuando pierdo los hogares o se multiplican, no lo sé, las lejanías son las tierras que deseo y un hogar tan enorme como el teatro no hay manera de contenerlo. Muchas gracias, Crismar y Joaquín.

Al final de la muestra, los participantes nos ofrendan un regalo. Fran se ha tenido que marchar y lo recibo yo solo. Es de las peores cosas que pueden hacérseme en público -aparte de obligarme a recitar poemas sobre cisnes-, un regalo, lo acepto como ebrio y recibo su abrazo, qué mágica la vida, me dieron fuerzas para la llamada que ocurrió justo después, a los pocos minutos, la funesta noticia tanto tiempo esperada pero nunca llegada: Me desplomé en el sillón y allí estuvo de nuevo el abrazo. Hay llamadas que imaginas que llegarán de mil maneras y terminan por llegar de ninguna de ellas, es verdad que la muerte siempre nos pilla por sorpresa. Muchas gracias también de corazón por vuestro abrazo, queridas y queridos.



Madrid, 23 de julio de 2015:

Carlos López y David González se conocieron en Dorian. El primero encarnaba al personaje que da nombre a la obra; el segundo a la estrambótica Victoria Wotton. Carlos estuvo nominado como Mejor Actor Revelación de los Premios de la Unión de Actores por su actuación y David se pondría en la piel a uno de los personajes más carismáticos que ha interpretado. Dorian supuso un hito en las carreras de ambos. Ahora vuelven a coincidir, esta vez como padre e hijo, en Añicos. Les acompañan las maravillosas Raquel Pérez y Sara Moraleda en el reparto. Estrenamos mañana en Matadero Madrid y algo me dice que nos encontramos en otro hito de sus carreras tan llenas de talento, disciplina y amor por el teatro.



Madrid, 25 de julio de 2015:

Los Añicos son estrellas en el cielo. Lucen con los parabienes de los primeros espectadores, ha sido un estreno muy bello, resultado de mucho esfuerzo e imprevistos. Nuestros amigos de Tragycom, que nos descubrieron a Carlos López y un servidor en Dorian y no nos han abandonado desde entonces, quisieron acompañarnos el día del nacimiento de la obra y siempre se lo he dicho a ellos pero ahora también se lo digo a todos: "¡Qué bien escribís, diantre!". Y qué últimas frases, qué rutilantes broches.

"Esperemos que este montaje siga creciendo y podamos disfrutar de él en otras salas de la ciudad. El público merece ser premiado con estos bocados de exquisitez amarga que nos regala Carlos Be. Mientras tanto, nosotros nos quedamos absortos, boquiabiertos y absolutamente entregados al ocaso de una lágrima deslizándose por el rostro de Raquel Pérez."

Muchas gracias por vuestras palabras, queridos amigos de Tragycom. Ah, y recojo el guante: la próxima, comedia. Y si no es la próxima, la que la suceda.



Madrid, 26 de julio de 2015:

Ya en domingo, puedo asegurar que ésta ha sido una gran semana de complicidades. La luna llena se anuncia en la noche y las conversaciones se llenan de esa verdad que sólo titila en la mirada cuando se mira al cielo. Conversaciones unas tristes, otras alegres y también cargadas de inquietudes... Con todo ese peso -porque las conversaciones pesan- alcanzo el fin de la semana, y no sé si me siento un misterio o un secreto. Siempre he sido buen albacea de mis amigos, ni en los textos se vislumbra sin su consentimiento, pero que conste que esto no hace mejor ni peor al misterio o al secreto, son términos aparte del bien y el mal. La lástima es que en Madrid, con tanta gente siempre por todas partes, no encuentras lugares donde gritar a gusto.

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Fotografías de Teresa Alonso (superior), Alberto Linero (central) y Miguel Pérez Valiente (inferior)

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