Las lejanías, 45

En algún lugar entre Praga y Brno, 29 de julio de 2016:



La temperatura
baja en el compartimento del tren
a medida que nos aproximamos a Brno. No hay mucha cobertura durante el trayecto y en las dos horas que dura el viaje me da tiempo a leer todo lo que tenía pendiente para hoy, incluso a repasar el principio de A Margarita. Mañana presento la obra en el Teatro Husa na provázku. El nombre de este teatro es todo un misterio, sí, tanto en checo como en español: el “Teatro del Ganso atado a la cuerda”.

En la plaza mayor de Brno hay un consolador gigante, negro. Es bastante reciente, no ha cumplido ni una década desde su instalación, pero sus habitantes ya lo han hecho suyo y alardean de poseer un reloj capaz de competir con el orloj praguense, y es que desde siempre todo lo que hubo en Praga lo han querido en Brno, capital de Moravia relegada a segunda ciudad de Chequia, situada allí donde cuentan que a Dios, ocupado en la creación del mundo, se le cayeron unos cuantos pedruscos de los brazos, y cuando los ángeles le preguntaron que era aquéllo, Dios repuso: “¿Eso? Lo llamaremos Brno”.

Como veis, en todas partes cuecen habas.

Brno, 30 de julio de 2016:



Por la mañana, rodaje de un cortometraje documental acerca de A Margarita, una coproducción entre las televisiones estatales ČT checa, TVP polaca y RTVS eslovaca que servirá para presentar el libro en papel cuando salga, creo que para otoño o invierno -qué increíble que a uno le publiquen antes en checo que en su propia lengua natal, ¿verdad?, y luego se atreven a preguntarme de dónde me siento y se creen con el derecho a enojarse si la respuesta no les satisface, en fin...-. Rodaremos en el hospital universitario de Brno. La actriz encargada de representar a Margarita se llama Alice Stuchlíková y ha llegado a Husa na provázku en bicicleta, allí nos espera la furgoneta de Česká televize que nos llevará al hospital. Dirige David Konečný y como cámara contamos con Karel Slach, una institución en la realización con unos ojos azules tan claros que no parecen de esta realidad.

Reencuentro con Veronika Pospíšilová, que ahora vive en Brno, y desvirtualización con Daniel Vázquez: ya era hora de conocernos en persona, vamos. Acerca de la emisión en streaming -ahora accesible en diferido-, qué raro es verse, sobre todo los minutos primeros y últimos, cuando uno cree que no le están grabando y sí, lo están. A pesa de ello, ¡qué gran experiencia la lectura!, ¡hasta me ha dado envidia verme a mí mismo!



Ah, la fotografía de arriba, en la cual estoy arreglándole las puntas de los bigotes a mi retrato, es de Konečný. La expuesta y también la que veis vosotros, hecha con mi móvil en el patio del teatro antes de entrar a la lectura. Vamos, una doble foto de Konečný, una dentro de la otra, ¿y así hasta el infinito?

En algún lugar entre Brno y Breslavia, 31 de julio de 2016:

De camino a Breslavia en tren, con el poeta ucraniano Andrij Ljubka. Seremos compañeros de viaje durante estos cinco días de lecturas. En un inglés perfecto, me cuenta que los editores les piden a los autores ucranianos aprender alemán porque son las casas editoriales de este país las que actúan de puerta de acceso a la Europa Occidental para los escritores de su país -y también de otros países eslavos, aunque Chequia se trate una excepción y se salte este peaje olímpicamente-. Cómo me gustaría que todos nos entendiéramos en una única lengua universal, qué utopía.

Cruzamos el norte de Moravia con las ventanas abiertas.
Mi camiseta negra, llena de polen dorado.

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