Amén: 'Amén es una ametralladora cargada de cadáveres'

NUESTROS APLAUSOS, SU MÁS DOLOROSO ESTIGMA por Mocico Viejo Official - Atroz con leche (8 de noviembre de 2016)



Por fin hemos podido ver el montaje del “temible” dramaturgo Carlos Be. Hace tiempo que queríamos disfrutar de su Amén, aunque lo de disfrutar es un decir ya que esta obra de teatro-exorcismo es un apaleamiento continuo al alma: sin cortapisas, sin rodeo alguno. Amén es una ametralladora cargada de cadáveres: de muertos en vida, de niños, mujeres, homosexuales, artistas a los que se les cosió (y se les cose) la boca por obra y gracia de una iglesia católica carcomida de hipocresía. Lo normal, vaya. Amén es una manera valiente de entender el teatro, el escenario, como una plataforma de despegue para la denuncia desnuda, que, en este caso concreto, remueve más conciencias que una manifestación en la calle o una declaración ante los medios de comunicación. El problema es que es un teatro incómodo, imposible pensar que llenaría un Teatro La Latina durante meses. Una verdad incómoda, que denuncia a una entidad tan rancia, no es para las masas. Una verdad que duele como la cera caliente que cae sobre una piel ajada de heridas y cuya única pretensión es sanar.

El hilo conductor de este montaje recae sobre el propio director, Carlos Be, que va hilvanando una historia de historias a base de explicar al público una serie de noticias reales sobre la iglesia y sus acciones, los gobiernos y sus tumbas llenas de maricones, el lado más sucio de una sociedad que sigue sin normalizar, por mucho que se haya avanzado, en pro de la igualdad de derechos del colectivo homosexual. Estigmas. Amén es una pintura de guerra, una catana con forma de palabras, gestos, lágrimas y cierto toque de humor, que cercena conciencias. La manejan dos jóvenes actores cuya valentía aplaudimos doblemente. Carlos López y Jorge Yumar hacen del silencio del público el mejor de los aplausos. Se despiden de sus hábitos, de momento. No sabemos qué será de sus alzacuellos y eso es lo triste. Mientras tanto cambiad el acento a la palabra que da titulo a la obra y amaos los unos a los otros, sin caretas, de igual a igual…




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