Las lejanías, 48

Barcelona, 1 de enero de 2017:

Seguimos tan enfrascados en la conversación que se nos pasan las doce campanadas. Cuando nos queremos dar cuenta, empiezan a sonar los teléfonos y es que si una conversación es buena hasta las horas se prendan, no molestan. Nos felicitamos el año nuevo y nos tomamos las uvas, entre risas y a destiempo, unos del cuenco de los otros, para luego regresar a la mesa y retomar la conversación donde la habíamos dejado.

Barcelona, 2 de enero de 2017:

Dar con el título de la obra es algo tan extraño. Se manifiesta tan cristalino que resulta irrevocable y qué alegría provoca, una alegría directamente proporcional a la futilidad del momento pues, seamos realistas, ¿a quién más le importa el título de la obra?, si no hay nadie a mi alrededor, si estoy escribiendo solo en el salón... La revelación de unas palabras como verdaderas se siente tan pocas veces que hay que grabar con oro esas letras en la primera página del archivo digital. Una vez registrado, lo revelaré. Ahora, disculpadme el arrebato de felicidad.

Barcelona, 3 de enero de 2017:

Fallece Gilberto Martínez, autor teatral colombiano con el cual compartía una vinculación hacia los estudios de medicina, una carrera en apariencia muy alejada de los escenarios, pero creo, y sostengo, que sólo en apariencia. Decía Gilberto Martínez: "Mi formación jesuita, en el colegio San Ignacio, ¡me mató! Con decirte que, en cierto momento, veía al diablo por todas partes. por tal motivo, me encerré por tres meses en mi pieza a leer obras de Kierkegaard y Sartre y otros existencialistas. Al salir, fui a decirles a los profesores que Cristo no existía". Y el miedo de aquel niño se desvaneció.

Barcelona, 4 de enero de 2017:

Esta noche, la primera función del año: Scaramouche de Dagoll Dagom en el Teatre Victòria, a ver qué tal.

Los reyes llegan antes de tiempo o, mejor dicho, el rey. Me trae un Iannuzzi; más concretamente, un Carlos Be de Iannuzzi o, dicho de otra manera, tal como el artista me ve a través de sus ojos. En cualquier caso, el título -volvemos al poder de determinación de las palabras- es indiscutible: Carlos Be. Qué bello o, mejor dicho, qué bellos, tanto el cuadro como el regalo.



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