Cara Be: Trainspotting, 'mejor que la mejor polla del mundo'



A estas alturas de siglo hay que hablar mal para decir la verdad. Cualquier otra expresión meliflua no es más que una máscara que nos oculta, una mentira en el alma, y los cinco actores que protagonizan Trainspotting están dispuestos a mostrarse de verdad y para ello hablan mal, dicen las verdades a la cara, y duele lo que dicen pero no deja de atraernos porque siempre nos han atraído los valientes, los outsiders, los rebeldes, y también les hemos envidiado, odiado y alegrado si fracasan.

Éste es el final feliz de una historia escrita a finales del siglo XX y a la que aún le quedan muchas décadas de vigencia: el fracaso de aquéllos que no son como nosotros. Se ríen como no nos reímos nosotros, follan como nunca follaremos nosotros y aman con una intensidad que desconocemos, promovida por la artificialidad de las drogas, sí, pero ¿quién dice que las creencias y la fe con las que tanto nos gusta llenarnos la boca no son también puro artificio? "No hay razones, no hay putas razones", es el leitmotiv de la obra que eleva por debajo de los brazos como en un martirio tan triste como lamentable a todos sus protagonistas, interpretados por cinco bestias escénicas de incuestionable talento: Críspulo Cabezas, Luis Callejo, Sandra Cervera, Víctor Clavijo y Mabel del Pozo.

Fernando Soto concibe la dirección de esta propuesta de Irvine Welsch versionada por Rubén Tejerina, una dramaturgia con un ritmo incesante que propone un magnífico reto al zarandear sin descanso a su narrador principal, Renton, que pasa de contar una historia a los espectadores para, en la siguiente respiración, zambullirse de pleno en la acción que relata. No quiero evitar mencionar a título personal algunos de los momentos sublimes de la función como la escena del velatorio, con unos familiares y amigos posando como muertos vivientes en un destartalado sillón Chesterfield, el mismo que al caer la noche les servirá de pista de despegue hacia los horizontes multicolores de la heroína; y, cómo no, el escalofriante monólogo de la camarera anónima encarnada por Mabel del Pozo en la recta final del espectáculo. Adquirid cuanto antes vuestras entradas, no os lo penséis ni media vez.

Visto en El Pavón Teatro Kamikaze (Madrid) el domingo 4 de abril de 2017
Más información en la página del teatro

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