Llueven vacas: 'Be podría llegar a ser nuestro Pinter'

LLUEVEN VACAS por Moisés Romero (21 de junio de 2017)

Los textos que más me gustan de Carlos Be son aquellos de tema sórdido, siempre enormemente arriesgados, en los que entre una escena y otra apenas existe una variación que dé pie a un resquicio de esperanza. Llueven vacas es una de esas obras que retrata un ambiente de degradación moral asfixiante y creciente. Sigo pensando que Be es un moralista (hobbesiano) que da lo mejor de sí cuando construye esas alegorías profanas sobre la naturaleza del mal y sus patologías.

Es por eso por lo que no podemos sentir empatía por los protagonistas de la relación que nos cuenta, ya que Be se ha esmerado en amputar cualquier posibilidad de amor sano: malsano es el marido que desprecia cada intento de su mujer por refugiarse en recuerdos amables para poder sobrellevar el sufrimiento; que penaliza el dolor físico y mental de su mujer, ya que carece de cualquier aptitud sensible o abstracta para comprenderlo; malsano es el clima de doble vínculo que ella acepta... Un clima en el que la belleza objetiva del mundo exterior queda relegada a puros efectos naturales por una crueldad doméstica para la que no encontramos justificación.

Be podría llegar a ser nuestro Pinter o nuestro Houellebecq que, por pudor a hablar sobre la piedad, nos cuentan la catástrofe del humanismo con la severidad de una condena bíblica. Carlos, además, lo hace hermosamente.

Llueven vacas de Carlos Be
Miércoles 21 de junio a las 12.30 h, y jueves 22 de junio a las 12.30 y 19 h en la Real Escuela Superior de Arte Dramático
Con Lidia Navarro, Iván Gisbert y Marina Hodgson
Dirección de Manuel Álvarez
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