Llueven vacas: 'Una obra absolutamente imprescindible sobre la violencia de género'

LLUEVEN VACAS por Livina Fernández

Hay infelices que se crecen ante quienes son aún más infelices que ellos y, entonces, se convierten en unos hijos de puta, toman el mando, las riendas y destrozan todo aquello que tocan, pero no lo olvidemos, son delincuentes. Sí, amigas y amigos, estoy hablando de los maltratadores, de los verdugos, de pervertidos peligrosos y tolerados, nocivos para la sociedad, en general, y para las mujeres, en particular; porque la violencia sobre las mujeres se sigue considerando una cuestión privada e íntima, a pesar de las campañas, de las leyes y de los escasísimos medios para erradicarla. La violencia de género no se toma como una cuestión de Estado. Si fuera un tema preocupante, no se consentiría que algunos de nuestros políticos se dirijan a las diputadas como si fueran unos babosos de puticlub un sábado por la noche, con el consentimiento de la presidenta del Congreso.

¿Os habéis planteado qué sucedería si empezaran a cargarse a los futbolistas por el hecho de ser futbolistas? Pues pensad que no hay motivo ni justificación para el maltrato hacia las mujeres. Los energúmenos maltratan y asesinan a las mujeres solo por ser mujeres.

Es muy importante detectar qué es el maltrato, dónde comienza el maltrato, cuándo estamos ante un comportamiento machista y violento, porque a veces es muy sutil. Es cierto que la violencia va a más hasta que ya no hay remedio pero, generalmente, empieza por comentarios como ¡ay, qué tonta eres!, ¡es que no sabes!, ¡quítate de ahí que no vales para nada!, ¡dónde vas así!, hasta que el maltratador te anula por completo y te hace dudar de ti misma. Y el hijo de puta va creciéndose y se viene arriba, como os decía al principio, porque no hay límites y nadie le pone freno. Bueno, pues esto es exactamente lo que plantea y pone sobre el tapete una obra absolutamente imprescindible sobre la violencia de género: Llueven vacas, de Carlos Be, dirigida por Manuel Álvarez Porcel, que se representó como obra de teatro en la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD) el jueves por la tarde, entre otros días.

Tengo que deciros que habitualmente no lloro en el teatro, aunque sí que me emociono, pero la inefable actuación de la protagonista, la actriz Lidia Navarro, sin desmerecer, por supuesto, a Iván Gisbert y a Marina Hodgson, me tuvo un rato con el corazón encogido y llorando. Durante la representación solo se oyó un estornudo involuntario, todo el público permaneció mudo porque Llueven vacas es sobrecogedora.

No conocía a los actores ni al director pero tengo que decir que el autor Carlos Be puede estar satisfecho de tener a un elenco tan talentoso para dar vida a su texto.

¡Enhorabuena a todos! A Carlos Be por darle voz a los que no la tienen, por meter el dedo en la llaga una vez más, a Manuel Álvarez Porcel, Iván Gisbert y a Marina Hodgson por engrandecer el texto con su dirección y sus interpretaciones; y a la actriz Lidia Navarro por dar un paso más allá en la recreación del personaje y meterse en la piel de Margarita, en el papel de la víctima y proyectar hacia el público la angustia de quien sufre el maltrato y el sadismo de un demente, solo y únicamente por ser mujer.

¡Teatro que es la vida misma!

Llueven vacas de Carlos Be
Miércoles 21 de junio a las 12.30 h, y jueves 22 de junio a las 12.30 y 19 h en la RESAD
Con Lidia Navarro, Iván Gisbert y Marina Hodgson
Dirección de Manuel Álvarez


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