Malas hierbas: 'Una divertida función de humor negro que apunta a la yugular del estado general de corrupción'

MALAS HIERBAS, COMEDIA NEGRA ESPAÑOLA CON MUJERES DE ALTO VOLTAJE por Horacio Otheguy - Culturamas (30 de noviembre de 2017)



De entrada, el desmelene está servido con una esposa desaforada que aspira a gran dama con yate incluido. Una creación de Carmen Mayordomo —entre el sainete y el esperpento—, punta de lanza de una función muy divertida en la que Joan Bentallé es un notable estafador inmobiliario acorralado, y Lidia Navarro la amante sexy, con todos los encantos necesarios para retener su pisazo en la Puerta del Sol. Tres que se las traen con sorpresas de serie negra y comedia cruel en pos de sobrevivir como sea y caiga quien caiga.

Mientras se desarrolla la función crece una buena intriga que comienza enseguida, cuando al marido le llama por teléfono un tal “R”, anonimato ridículo porque hay escándalo en ciernes con historias que ha ocultado a su cónyuge, sobrada de ambiciones e histeria para dar y tomar porque no se corta ante nada. Él no tiene más remedio que ir contando, de a poco, la verdad, asustado por lo que se le va a venir encima, y en esas que el retrato de su querida madre se cae de la repisa; es la más odiada del mundo mundial por su santa que va de sofoco en sofoco que se convierte en otra cosa cuando acorrala al marido:

—¿Vas de putas?
—No, mujer.
—Seguro que sí, todos los empresarios van de putas.
—Hay excepciones.
—Las excepciones tienen amantes.

Y acierta y la amante voluptuosa es una bella actriz con más fantasías que currículum, pero un piso de muchos metros cuadrados que su maduro galán le consiguió…

El embrollo crece, se enreda, el hombre ya no da de sí, la culpa le corroe ante tantos desmanes producidos entre buena gente con la que no tuvo piedad, pero las “chicas” que le rodean tienen otras ideas que no tardarán en poner en práctica.

Todo se desenvuelve con buen ritmo de vodevil, con diálogos breves que abordan el grotesco de las situaciones sin descuidar los amargos susurros que se esconden entre carcajadas: tras el trío de bufones, una realidad nacional que clama al cielo porque no parece que nada ni nadie pueda ponerle freno.

Carmen Mayordomo (Intimidad, Tres, Los buitres) se lanza sin paracaídas desde el minuto uno y consigue mantener en pie su frenético e insensible personaje; una creación que le permite combinar una especie de parodia de las clásicas malvadas del cine con un insólito sentido del humor sobre sí misma. Como si fuera capaz de reírse sobre la propia seriedad de su trabajo. Lidia Navarro (Nada tras la puerta, Un dios salvaje, Redecoración) es “la otra”, sexy, burbujeante, frívola, y buena gente… hasta que se demuestra lo contrario. Se recrea en los atributos de la femme fatale clásica que esconde a una chica que deambula por los platós del cine como si mañana mismo la pudiera llamar Spielberg. Esa nube tontorrona que la envuelve está interpretada con tal encanto que cuando se transforma en alguien inesperado nos deja helados. Como helado se termina quedando el pobre tipo que interpreta con gran acierto Joan Bentallé (con mayor trayectoria en Barcelona: Francament Frank, Inhumans), una vez sumergido en sus estropicios y entre las veleidades de sus alguna vez adoradas féminas. Se desenvuelve con gran pericia en un papel muy difícil que empieza nervioso, procurando defenderse de un aluvión de sinsabores que se lo llevarán por delante de la manera menos pensada.

Una divertida función de humor negro que apunta a la yugular del estado general de corrupción: el seno de una familia corrientita capaz de los mayores crímenes.

*   *   *

Más información y reservas en la página del Teatro Lara

¿Quieres compartirlo?

0 Comentarios